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Dennis Hopper, lonesome cowboy

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<<...sus pies, ansiosos de errar, pugnaban por partir
    hacia los confines del mundo. ¡Adelante! !Adelante!,
    tal era el grito de su corazón. El atardecer
descendería sobre el mar, la noche caería sobre las   
 llanuras, y la aurora brillaría ante el errabundo y le     
mostraría campos extraños y colinas y rostros. ¿Dónde?>>

    
    JAMES JOYCE, 'The Portrait of the Artist as a young man'.

Dejad que os hable de la angustia y la perdida de dios, errando, errando en el delirio de la noche. Sintonizo al Rey Lagarto antes de ir a dormir y sus versos tropiezan por mi habitación:

Aquí afuera en el perímetro
no hay estrellas
Aquí afuera
Estamos colocados
Inmaculados.

hopper2Son los años sesenta, ¿me sigues?, segregación racial, Hippies, los Panteras Negras, la guerra del Vietnam con cobertura veinticuatro horas. El país está en llamas e intento con apenas un hilo de voz, convencer al hijo de Henry Fonda de que nuestro momento es ahora. «Nah tío, ¿motoristas? Acabo de rodar una pelí de los Hells Angels con Roger    Corman, Dennis». La mirada de Peter era apagada por causa de la hierba, las horas se evaporaban  fumando  y contemplando los bellos crepúsculos californianos. Volví a casa con la sensación de haber perdido todo a una carta, para colmo estaba sin blanca. Yo era un paria en Hollywood desde que mandé a la mierda al director Henry Hathaway en un intento desesperado de desplegar mis cualidades a la manera del Método, a la manera de mis héroes James Dean y Marlon Brando. Pero ocurrió un milagro cuando menos lo esperaba, Peter llamó semanas después de nuestra reunión fallida. Al parecer tuvo una experiencia paranormal en la habitación de un hotel en Nashville, me cuenta que se había retirado a descansar tras una dura jornada promocionando su última película, cuando sufrió un accidente y quedó tendido en el baño. Es en ese momento, con la cabeza apoyada en el suelo y una ligera brecha de sangre en la frente, cuando sucedió, «¿Qué?», le pregunté en un estado de nervios que no era normal en mí. « La película Dennis, la película tío, tenemos que hacerla». Y eso fue todo. Como dijo Walt Whitman: De la sombra surgen los iguales que se contradicen y se complementan. Lo que vino después fue un ir y venir de reuniones, nuevos horizontes, amenazar a los posibles inversores con un viejo Colt de la guerra de secesión. Yo, ya lo dije antes, soy un paria, pero Peter es un Fonda y, en los sesenta ese apellido era Oro. No tardamos en conseguir un pequeño adelanto, a pesar de que el guión no era más que un galimatías repleto de narcóticos y psicodelia. Pese a todo, nos fuimos al Mardi Gras con un equipo de guerrilla, una 16mm y LSD suficiente para reventar New Orleans. Y sucedió, ¡Lo hicimos!. Luego llegó Jack Nicholson, el tira y afloja con Bob Dylan por la cesión de derechos, el festival de Cannes, las juergas sin freno en la suite del Majestic. ¡El jodido Hollywood a nuestros pies!. Pase del underground a ser portada de LIFE, en la revista aparezco con un balón de fútbol americano y mi sombrero cowboy frente a un titular que lee: CHICO DE ORO.

Volví a lo grande, mejor, y todo... gracias a EASY RIDER.

Pero claro, ellos querían más, estaban hambrientos por hacer dinero, el sistema de estudios tocaba su fin y exigían de nosotros (ingenuos soñadores) la llama de la diosa Fortuna. No habían pillado el mensaje, de echo; les importaba un carajo. Y América en llamas, aullando por las azoteas, las mejores mentes de mi generación tío, como vaticino Allen Ginsberg. Las bombas seguían  cayendo en Saigón, y podíamos verlas centellear desde nuestros televisores, cegarnos las entrañas al oír su fuerte estruendo. Ellos querían Easy Rider 2, y yo... joder, quería mostrarles que ese no era el camino. Peter se fue a rodar un Western en un intento fallido de reconciliarse con su viejo. Era el momento de alzar la voz, tomé el control. Con una bandana al cuello que representaba  el dolor de la Nación, emprendí el vuelo. hopper3Descendimos en Perú mientras the Doors cantaba por la radio Light my fire. Eramos un grupo de proscritos, los villanos desalmados de Hollywood. Yo iniciaba una fila en la que se encontraban entre otros Samuel Fuller o Kris Kristofferson(¡jodete Dylan!). The Last Movie iba a ser la constatación, un final que era un principio, sí, nuestro particular oxímoron.

               —¿Qué sucedió después Mr. Hopper?
        
El veterano actor queda mudo, con semblante enigmático y tras una pausa considerable, se calza su famoso sombrero cowboy. Por un instante la entrevistadora del Canal 1 francés, cree estar contemplando la famosa serigrafía que Andy Warhol dedicó a Hopper. La entrevista se ha terminado. El incidente deja alarmado al equipo de rodaje francés que, en un intento desesperado de salvar el reportaje, decide a modo de cierre viajar a Perú tras las pesquisas de The Last Movie. Lo que fuera que sucediera en Perú seria un buen final para la entrevista.

Según los archivos consultados The Last Movie fue un rotundo fracaso en taquilla, el público esperaba más Easy Rider y se encontraron de bruces con el Hopper más epistolar. Ni el premio del jurado en el festival de Venecia salvó las ínfulas del director. Los directivos de Hollywood al fin tenían su codiciada venganza y Dennis Hopper quedo vetado de por vida. hopper4Hundido, se precipitó en una espiral de drogas y alcohol  que se alargo hasta bien entrados los años ochenta, consiguió salir a flote y resurgir gracias a otro “rarito”, David Lynch.

Pero volvamos a Perú, pues nuestros intrépidos reporteros del Canal 1 francés ya deben estar descendiendo en tierras indígenas. Y tremenda acogida reciben por parte de los lugareños del lugar que los envuelven en un tira y afloja de ofrendas, junto con las más selectas plantas de coca de la región. Una vez aclimatados al lugar y a los traicioneros mosquitos, se adentran en la selva con la ayuda de unos guías muy simpáticos que no cesan en su empeño de ahuyentar los miedos del equipo, obsequiando en todo momento su atención de representaciones pintorescas a los dioses. En medio de tanta barbarie, el cabello de tan simpáticos guías es azotado por un viento que parece salido del la boca del abismo. Cuando finalmente consiguen llegar al punto exacto donde se rodó la película de Hopper, solo encuentran desolación y el olvido del paso del tiempo. Un amasijo de andamios oxidados perdura entre la más violenta naturaleza, sirven de escondrijo de bestias salvajes y mosquitos. La voz cubierta de polvo del viejo Manuel (único testigo del rodaje) se arrastra como una serpiente en un desierto de muerte al recordar aquel puñado de malnacidos, según el viejito, los americanos llegaron con muchas promesas y dejaron solo ruinas y hierros. Mastica lentamente el viejo Manuel una hoja de coca con su boca desdentada, tras escupir un sonoro escupitajo alcanza a evocar  para los presentes, la imagen de un forastero en particular, un extraño individuo que se jactaba de bajar por la calle Mayor a lomos de una motocicleta dorada. Según el viejo, el rugir del motor de aquella voluptuosa Harley Davidson, escondía las lagrimas y sueños de América.    

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