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Mujer de cólera

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Una joven de 19 años, estudiante de primero año en la facultad de arte y filmografía, desapareció un viernes por la tarde. A los pocos días, la policía arrestaba a un funcionario de la oficina de correos por la violación y el asesinato de Uyinene Mrwetyana. El cartero confesó dónde abandonó el cuerpo de la joven estudiante después de violarla y asesinarla. colera2Uyinene fue a recoger un paquete postal y se topó con su verdugo al otro lado del mostrador. Este último episodio de la historia de los horrores made in south africa, ha encendido, una vez más, la mecha de la cólera, que estalla ocasionalmente y dura lo que se tarda en fumar un cigarrillo.

En la escenificación del dolor y furia por el crimen, jóvenes compañeras de Uyinene lloran y gritan exterminio. El exterminio que sufre la mujer en el país. Cuando enumeramos los fríos datos estadísticos, estos acaban disolviéndose en el vacío de la inmensidad del horror y nos quedamos perdidos sin saber como definirlo. El feminicidio sudafricano mata cada tres horas a una mujer. En lo que vamos de año, dos mil mujeres han sido asesinadas, y 45.000 denunciaron asaltos sexuales (se estima que sólo se denuncia el 30% de la actual cifra de asaltos sexuales en el país). En el mismo periodo en España, 40 mujeres fueron asesinadas por violencia sexista. Comparar las dos realidades dibuja las coordenadas en nuestras mentes para identificar el hecho. Feminicidio.

La rectora de la universidad de Ciudad del Cabo, Graça Machel quiso acompañar a las compañeras de estudio y de vida de Uyinene. Desde su puesto institucional, como cabeza visible de la universidad, aunque sea de carácter ceremonial, Graça dio un discurso en cólera sobre el horror, y denunció la lacra de la violencia perpetrada por los hombres contra las mujeres en Sudáfrica. Habló desde su propia experiencia, no como viuda de Nelson Mandela, sino como madre de una víctima de la violencia de género. colera3Tras escuchar sus palabras, y su invitación a la acción, me quedé observando a la viuda. Mi cabeza empezó a buscar nombres de mujeres sudafricanas con cargos de responsabilidad, desde los años de activismo contra la dictadura de la minoría blanca, que representan y defienden a las mujeres en la sociedad sudafricana. Los nombres fueron cayendo en mi cabeza, y todas venían seguidas por la preposición de pertenencia, "mujer de".

Sudáfrica produce heroínas con derecho a acceder al trono siendo "mujeres de". Graça Machel, viuda primero del héroe nacional y primer presidente democrático de Mozambique Samora Machel, para convertirse, años más tarde, en la viuda de Nelson Mandela, liberador y primer presidente de la Sudáfrica democrática. Antes de Graça fue Winnie Mandela. La segunda mujer de Nelson Mandela se convirtió en heroína y fuerza moral para muchos sudafricanos hasta el día de su muerte. Antes que Winnie hubo otras mujeres de. Albertina Sisulu, mujer de Walter Sisulu, miembro del triunvirato formado por Oliver Tambo, Nelson Mandela y Walter. Steve Biko también produjo otra mujer de que se ha alzado como abanderada del activismo pro mujer y pro igualdad, Mamphela Ramphele.

Las mujeres sudafricanas han sido y son fuerzas del motor de cambio en la sociedad. Fueron ellas las que iniciaron los boicots contra las leyes racistas del apartheid. Acaparan casi la mitad de los escaños del parlamento y de los ministerios del gobierno. Ellas son las que toman los podios para denunciar el feminicidio que sufren las mujeres en el país. colera4Pero la esencia patriarcal de la sociedad sudafricana condena a estas mujeres a ser relegadas a un exclusivo lugar en la sociedad. Ser mujer de. Winnie Mandela describió lo difícil que fue para ella acabar difuminada y casi desaparecer por la fama de su marido. Dejó de ser Winnie para convertirse en la mujer de Nelson. Su rebelión acabo deteriorando su vida personal, y sólo en el último tramo de su vida se reconcilió con el rol social de mujer de. Si miramos hacia arriba, la constelación patriarcal sigue dominando el cielo sudafricano.

El puesto de rectora de la universidad de ciudad del cabo llega a su fin para Graça Machel. Una nueva estrella reemplazará a la vieja. Precious Motsepe pronto se convertirá en la nueva rectora de la institución universitaria. Precious, mujer de Patrice Motsepe, el hombre más rico del continente africano, será el nuevo decorado para las ceremonias académicas de esta institución.


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Sudáfrica: xenofobia no, violencia

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Si la lista de factores que se están dando para explicar el rebrote de ataques xenófobos en Sudáfrica, son los que identifican escenarios en donde la xenofobia emerge, entonces preparémonos. La xenofobia estallará en la puerta trasera de nuestra casa. Comentaristas y responsables políticos sudafricanos repiten que los altos índices de pobreza, de desigualdad, de desempleo, son la mecha que reaviva el fuego de la xenofobia. Siguiendo esta fórmula, la xenofobia emergerá en esos países, regiones, ciudades, barrios, donde pobreza, desigualdad, desempleo y líderes sociales populistas abundan.

En Namibia con un pasado colonial parecido al sudafricano y con similares índices de pobreza, de desigualdad socio-económica y de desempleo, la xenofobia contra el africano no ha emergido. En Kenia los brotes de violencia avivados por las luchas de poder político con tintes de rivalidad étnica, suelen emerger durante las campañas electorales. A la violencia política ataviada con desagravios de raíz étnica, se le une el azote del terrorismo islámico que desde los años 90 acecha el país en la costa oriental africana. Su capital, Nairobi, es una ciudad superpoblada donde se ubica el suburbio de Eastleigh. Barriada que da hospedaje a la mayor concentración de refugiados y de asentamientos xenofobia2ilegales en África, donde la pobreza y el desempleo golpea más fuerte que en cualquier Township sudafricana. A pesar de la presencia de todos esas variables, la xenofobia no ha hecho acto de presencia tampoco en Kenia.

Sí, Sudáfrica está económicamente estancada. Una economía fuertemente ligada a la exportación de materias primas. Sus tres principales socios comerciales China, EEUU y Alemania, están enfangados en guerras comerciales y en amenazas de recesión. No pinta bien el futuro económico de los sudafricanos. La crisis económica ya se nota en las calles del país. El pasado mes de julio, el diario financiero de referencia sudafricano, Business Insider, titulaba uno de sus artículos: “incluso los sudafricanos ricos buscan supermercados donde comprar más barato”. Los precios de la compra no han dejado de subir. Hace un año, el Gobierno elevó considerablemente el impuesto del IVA. El alza del precio de la gasolina provoca un encarecimiento inmediato en la bolsa de la compra, pero cuando su precio baja no se produce el correspondiente abaratamiento de esta. Es difícil mantener una dieta equilibrada en un país donde la esperanza de vida está en los 62 años (en España está en los 82). Los negocios familiares son una especie en extinción, en un país donde sólo las grandes cadenas de alimentación y manufactureras tienen espacio para sobrevivir. Los comerciantes informales que venden en mercadillos urbanos dispuestos por los ayuntamientos para ello, se revuelven contra la competencia foránea. Quieren controlar el mercado informal de calle y los precios. Pinta mal sí. Pero Sudáfrica no es única en presentar una economía en crisis dentro del club de países en desarrollo periféricos de los centros de decisión financiero y económico.

udáfrica sufre una desigualdad socio-económica endémica desde la instauración del Apartheid y que todavía no ha superado. Sea por falta de voluntad de políticos. Sea por un modelo de reconciliación nacional que protege los intereses económicos de los que perdieron el poder político, tras la instauración de la democracia. Sea por limitaciones condicionales a la idoneidad financiera cuando estás supeditado a acreedores internacionales. O sea simplemente por la falta de ideas de sus gobernantes. Sudáfrica es desigual socioeconómicamente. Pero no es el único país democrático en el continente africano, ni en el mundo, con niveles de desigualdad semejantes.

Al país llegan, diariamente, decenas de miles de personas de otros países vecinos buscando una oportunidad laboral. Sudáfrica es la potencia económica en el continente y sigue atrayendo a los que quieren progresar en sus vidas. Nada nuevo. A pesar de que las leyes migratorias sudafricanas son de las más rígidas y anti-emigrantes en el mundo, según denuncia la agencia para los Refugiados de la ONU. Aún así, xenofobia3Sudáfrica alberga una nueva lista de políticos populistas que buscan réditos electorales apuntando con el dedo al emigrante como culpable de la paupérrima vida en la que están sumidos la mayoría de los ciudadanos sudafricanos. Pero eso también resuena en otras zonas geográficas. En los últimos tiempos, Europa o EEUU ha visto nacer y renacer a líderes populistas que identifican al emigrante como el enemigo a batir.

La crisis económica y financiera en Sudáfrica afecta al presupuesto estatal. Sí, no hay dinero suficiente para apagar los diferentes fuegos fuera de control. Unas compañías paraestatales en banca rota. Un sistema sanitario y educativo paupérrimo e ineficaz. Un sistema judicial y correccional colapsado. Unas fuerzas de seguridad nacional, provincial y municipal en estado de ineficiencia inasible. Y todo ello, cuando sólo hace un año se empezó a evaluar el nivel de corrupción en las altas esferas de la administración. Desde entonces, Sudáfrica está corriendo una carrera para desenmascarar los años de captura de la administración por un grupo de individuos que han vaciado las arcas públicas para llenar sus cajas privadas. Sí, pero Sudáfrica no es el único país democrático con una crisis de recaudación y corrupción galopante. Sus instituciones democráticas se mantienen firmes y engrasadas, a pesar de la crisis económica y financiera.

En Sudáfrica los líderes en el Gobierno han tendido y tienden al negacionismo. Negar una realidad que les incomoda y a la que no quieren poner cara. Si no existe, no es necesario encontrar las causas y solventarlas. No existe xenofobia es criminalidad. No es feminicidio es criminalidad. No son huelguistas son criminales. Pero tampoco Sudáfrica está sola en el arte de la negación por parte de los que gobiernan.

Sudáfrica es violenta. La violencia como instrumento para dirimir cualquier infortunio que la vida ponga en el camino. Una violencia arraigada en el pasado colonial y que ha sobrevivido al amanecer democrático. La violencia está presente en todas las esferas de la sociedad sudafricana. En las relaciones personales, en las relaciones parentales, en las relaciones de parejas, en las relaciones filiares, en las relaciones entre sindicatos y empresas, en las relaciones de competencia mercantil, en las relaciones entre manifestantes y policías, en las relaciones entre políticos de diferentes ideologías, en las relaciones entre razas y etnias. La violencia circula sin obstáculos por las principales arterias sociales, económicas y políticas sudafricanas. La violencia es parte de la realidad social del país.

En esa borrachera de violencia, los ataques de xenofobia aparecen y se desvanecen. Sólo es necesario encontrar una mecha. La mecha para activar el último acto desenfrenado de violencia contra el extranjero, fue el asesinato de un taxista en Pretoria y el incendio de un edificio en Johannesburgo donde aparecieron tres muertos. A partir de ahí, se inició una carrera de desenfreno de saqueos a tiendas propiedad de nigerianos porque los “nigerianos venden drogas y prostituyen a nuestras mujeres”, a somalíes porque “nos venden cigarrillos al doble de precio”, a zimbabuenses porque “nos quitan los trabajos”. A los camiones “porque contratan más a camioneros extranjeros”. Las redes sociales arden transmitiendo fake news sobre el extranjero, e invitando a la caza del africano foráneo.

Los que gobiernan sólo reconocen actos de criminalidad y ante los criminales sólo hay una respuesta: el uso de la fuerza policial legítima. De las 12 personas muertas, en este último brote xenófobo, 10 son sudafricanos. Pocos días antes del nuevo brote de violencia contra el extranjero, el presidente de la comisión parlamentaria sobre educación superior en el Parlamento sudafricano, pedía a los diputados que debatirían incluir cuotas xenofobia4para reducir la presencia de estudiantes y profesores extranjeros en las universidades públicas del país. Algunos de sus correligionarios de partido en el Gobierno, ANC, compartían esa posición. Frases como “hay que proteger nuestras instituciones” contra la presencia extranjera, o “proteger nuestra soberanía nacional” fueron utilizadas durante la justificación de la oferta en la comisión parlamentaria. En esos días de orgía saqueadora contra el extranjero africano, el portavoz de las fuerzas policiales en Johannesburgo aclaraba “que de los 12 muertos, 10 sean sudafricanos, prueba que no es xenofobia”.

En pleno debacle xenófobo, el ministro de policía, Bheki Cele, revelaba en conferencia de prensa, los últimos datos registrados sobre criminalidad en el país durante el año 2018/2019. A pesar de más efectivos policiales y presupuesto, se perpetua un aumento consecutivo del número de asesinatos, violaciones y robos. Más de 1.500 asesinatos por mes. 57 asesinatos por día. El 60% de los asesinatos ocurren entre viernes y sábado por la noche en los barrios residenciales de negros. Perfecto momento mediático para rebelar los síntomas de la enfermedad que sufre el país cuando nuestras miradas están centradas en el extranjero. Seguimos borrachos de violencia en la Sudáfrica de hoy.


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Métodos y fórmulas cuestionadas

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Once muertos por disparos, seis de ellos mujeres, sumados a los novecientos asesinatos ejecutados en los últimos seis meses en los Cape Flats. Despliegue del ejercito en esos extrarradios de la Ciudad del Cabo para contener la furia mortal de bandas criminales en guerra abierta para ganar territorio de operaciones. Un nuevo episodio de la saga de corrupción estatal que merma las cuentas bancarias públicas. Un aterrizaje forzoso en la tierra de Khoi-Khoi. Estamos de vuelta de las vacaciones de invierno. Y seguimos hablando de horror y discriminación en Sudáfrica. Toca a los estudiantes de medicina de la universidad Witwatersrand (Wits), una de las instituciones públicas más valorada en el país, denunciar obstáculos burocráticos que perpetúan la discriminación congénita en un país que sangra desigualdad por todos sus poros.

metodo2Denuncian discriminación en el método de evaluación de las pruebas de admisión a la facultad de medicina. Culpan al nuevo sistema aplicado por la universidad de Wits para decidir qué estudiantes son aptos para empezar la carrera de una de las profesiones más demandadas y con más vacantes en el país. El método Cohen, utilizado para seleccionar a los ganadores de una plaza en las aulas de medicina de esta universidad, discrimina, alegan, a los estudiantes que provienen de familias empobrecidas. La inmensa mayoría del país.

Las críticas, por el uso del método Cohen para evaluar los exámenes de entrada a la universidad de medicina, están asociadas a conceptos de injusto y discriminatorio. Los argumentos esgrimidos, en la denuncia, para clasificar a este sistema de discriminatorio es que se calcula la frontera del aprobado/suspenso a través del promedio de las notas obtenidas por los estudiantes que mejor nota han sacado en el examen. El decano de la facultad de medicina, Martin Veller, ha negado estas conclusiones y defiende que el uso de este método porque “está reconocido internacionalmente” como sistema de evaluación del nivel de competencia de los estudiantes. Entre las explicaciones de por qué se eligió este sistema es el deseo de “que nuestros estudiantes rindan bien por encima del nivel de competencia. Así que lo primero que decimos a todos nuestros estudiantes es para ser profesional, hacerlo bien no es suficiente, queremos a los que destacan”.

El problema, que el decano de la facultad de medicina de Wits incurre en su justificación de búsqueda de destacados estudiantes, es que este objetivo implica perpetuar una discriminación institucional presente en el sistema educativo sudafricano legado por el sistema segregacionista anterior a la democracia. Los “destacados” estudiantes en el país provienen de instituciones académicas con recursos y profesorado competente y motivado. Principalmente hijas e hijos de clase media alta, residentes en barrios que acogen colegios e institutos entre los mejores en el país en rendimiento académico. Sudáfrica jerarquiza su sistema educativo en quintiles, dependiendo de si las escuelas e institutos se encuentran en barrios pobres, clase media, o media alta. Los colegios en zonas pobres no optan por una financiación parental. Las plazas son gratuitametodo3s y por tanto dependen totalmente de las partidas financieras estatales para funcionar y mantener las escuelas abiertas. Pertenecen a los quintiles 1,2 de un total de 5. Esas escuelas tienen problemas para contratar profesores motivados, y cuentan con mínimos recursos materiales. Sin bibliotecas, sin ordenadores, muchas de las veces sin lavabos y ventanas. El quintil más alto, 5, corresponde a colegios e institutos que pueden cobrar matrículas a los padres y casi autofinanciarse sin la ayuda estatal, con lo que tienen más maniobrabilidad e independencia para contratar profesores y diseñar el modelo pedagógico. Cuentan con dinero para invertir en materiales y maestros. Escuelas que gustan mostrar sus equipadas aulas de informática, bibliotecas y gimnasios a nuevos padres.

Algunos profesores de la facultad de medicina de Wits críticos al método, como Thifheli Luvhengo, alegan que la intención última del uso en Sudáfrica de este método de evaluación es controlar el número de aprobados. Si viajamos a otros países y observamos la práctica del mismo sistema de evaluación, nos encontramos que las críticas al modelo Cohen han estado presentes alrededor de facultades de medicina en diferentes países como España. Varios expertos en la materia niegan la capacidad de los métodos de evaluación basados en la media más alta, ya sea el 70% de las 10 mejores mejores notas o el 60% de las 5 mejores, para realizar juicios de competencia o incompetencia. Recomiendan métodos que acreditan la competencia basados en el criterio de profesores especialistas en las materias que actúan como jueces de la competencia del estudiante.

Buscando el origen del método nos topamos con que comparte la nacionalidad de los colonos afrikáner sudafricanos. En Holanda, el profesor Janke Cohen, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Groningen, ideó un método de evaluación que abaratase costes y simplificara los métodos basados en criterios, muy costosos y complejos. Los distintos tipos de sistemas basados en criterios (el más empleado es el método Angoff) se basan en procedimientos largos que requieren la participación del máximo número de profesores especialistas, que actúan como jueces, para garantizar su validez. Cohen quiso remediar la falta de recursos y la repetición del procedimiento anualmente con un diseño que redujera el coste y simplificara el proceso de evaluación. Para ello, decidió buscar un factor común y estable en el complicado procedimiento del elección del punto de corte, y que permitiese ajustar los resultados en función de la complejidad de la prueba. Y lo encontró en los mejores estudiantes, traducido en las 10 mejores notas. El factor para determinar la competencia de los estudiantes de medicina es el rendimiento de los mejores estudiantes multiplicado por la nota de corte 0.6. ¿Por qué Cohen decidió que el 60% de las mejores notas fuese el factor corrector?. Cohen eligió ese porcentaje mágico porque es la nota de aprobado más empleada en Holanda.

metodo4El profesor Luvhengo, explica como “Wits hace lo que quiere cuando quiere, y esto afecta a los estudiantes que provienen de familias de medios sin recursos, que son los más. Con el sistema Cohen, el aprobado fluctúa dependiendo de la media alta de la clase, y este sistema no hace nada para combatir la desigualdad inherente por las diferencias de conocimiento entre estudiantes de escuelas de diferentes quintiles”. Una estudiante que se ha unido en las críticas y denuncias al sistema explica que ella ha “estudiado duro para alcanzar el mismo nivel de otros estudiantes procedentes de escuelas ricas y bien preparadas. Me parece injusto que Wits introduzca un sistema que amplia la brecha de conocimiento entre estudiantes injustamente excluidos”.

Sudáfrica recibe cada año a 2000 nuevos estudiantes de medicina, un número muy por debajo de países como España con 7000 nuevas plazas. A pesar de que el sistema de salud del país está colapsado por falta de recursos humanos y materiales, sobre todo en las zonas rurales del país. A la crisis en el estado de la sanidad pública sudafricana, se le une la crisis de legitimidad de uso de métodos diseñados para su aplicación en sociedades europeas desarrolladas y con altos índices de igualdad. Los estudiantes de medicina de Wits dicen no a ser evaluados por en sistema arbitrario que tiene como referencia la nota de corte de aprobados de estudiantes holandeses. Más puertas abiertas a la controversia en Sudáfrica.


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