benny
  • Home
  • Noctámbulos
  • Benny del Paso
  • No te miento si no me lo pides

Pieter y Julius

pieter11

Pieter Groenewald es un hombre entrado en los 60 años y está contento. Se siente uno de los vencedores en las últimas elecciones generales celebradas en Sudáfrica el 8 de mayo. Lleva en esto de la política activa sudafricana mucho tiempo. Es un clásico de los debates parlamentarios. Siempre en uso de su lengua vernácula, el afrikáner. Atiza consonantes impertérrito. Bajo la mirada de sus ojos azules divisa a todo los partidos que llegan y se van del hemiciclo. Mientras, él resiste como Gatsha Buthelezi, que a sus 90 años sigue atendiendo los plenos en la casa del pueblo. Desde la alta tribuna de sus casi dos metros de altura, identifica a sus contrapartes bostezando de aburrimiento por las reiteraciones de sus discursos. Representa la idiosincracia del hombre rudo, de altura, de palabra. Aquel que pregona desde el púlpito sagrado del pueblo elegido en las santas escrituras del viejo testamento. Siempre se dirige a su pueblo. Aquel desposeído de su poder hace ya tres decenios. Habla para granjeros y clase media afrikáner que se sienten amenazados después de medio siglo de dominar los corredores del poder sudafricano.

pieter4Ese hombre está a la cabeza de un partido, Freedom Front plus (FF plus) que ha sobrevivido los embates de un sistema electoral que no ofrece galardones a aquellos partidos políticos que concentran su ejercito de votantes fieles en circunscripciones territoriales. El Conservative Party de Treurnicht o al Afrikáner weerstandsbeweging de Terre'Blanche no sobrevivieron al distrito único nacional del sistema electoral sudafricano. A diferencia del español, que premia a los nacionalistas de base territorial. Pieter se erige como el guardián del espíritu de Vervonhoeld, el ideólogo del proyecto Apartheid. Sus seguidores no han tirado la toalla, mantienen las esperanzas de que el día llegará en el que fundarán una tierra habitada exclusivamente por afrikáners en la que reinará el espíritu del pueblo elegido. Nunca han desistido en su reivindicación de una región independiente exclusiva para ellos. Pieter nombra como referencia modelos y pasos a seguir para alcanzar su Volkstaat. Habla de Catalunya, habla de Escocia, habla de Quebec.

Su voz rebota en las paredes del parlamento cuando denuncia la matanza de granjeros blancos, reniegan de las políticas de afirmación positiva en beneficio de los negros y mujeres, escupen a la corrupción del alma de hombres y mujeres homosexuales. Piden aplicar penas de muerte. Pieter aboga por la familia patriarcal, en donde la mujer se queda en casa para cuidar apieter5 los hijos y al marido. Aboga por la meritocracia de los que se lo merecen, del pueblo elegido. No de esos negros vagos que sólo buscan subsidios para vivir sus vidas parasitarias.

'Los afrikáners estamos artos de ser culpados por todo lo que va mal' resuenan las palabras de Pieter. Por primera vez, el nieto del arquitecto del apartheid, HF Verwoerd, Wynanad Boshoff será diputado del FF plus. Pieter se siente hoy refrendado por sus seguidores. Nuevas almas han llegado para unirse a la caravana del líder que les llevará hasta la tierra desposeída de sus ancestros. Su partido ha duplicado en número de votos y escaños en estas elecciones. Pero la escalada de escaños tiene un sabor agridulce. Su ascensión al nuevo Olimpo ha sido de la mano de su enemigo. El partido Economic Freedom Fighters (EFF) está liderado por un comandante que rezuma chavismo, Julius Malema. Al que siguen jóvenes con ansia de cambios rápidos. De acciones y discursos populistas que encienden los sentimientos más primitivos de comunidades devastadas por la desigualdad y desempleo. FF plus y EFF, dos partidos que representan un 10% de los votos y un 2.4% respectivamente. Unos y otros defienden la pureza de una comunidad, se sienten desposeídos, pero unos alzan el estandarte de la amenaza, mientras la contraparte se sienten amenazados con la destrucción.

Julius Malema y Pieter Groenewald no se miran en el hemiciclo. Pero se necesitan y se retroalimentan. Los 44 diputados con monos rojos que claman el fin del imperialismo capitalista y gritan ladrones de tierra a los latifundistas afrikáners, centran su artillería lejos de la órbita de los diez diputados de FF plus. Como Pieter, pieter2Julius es un excelente agitador de seguidores. Julius alienta a sus seguidores a reproducirse como conejos. 'No tengáis miedo a reproduciros por la pobreza. Los niños comerán lo que tu comas, y debemos seguir siendo la mayoría de la población, por encima de los boers porque esta es nuestra tierra.’ Los blancos ya no comerán nunca más solos. Llegamos para sentarnos en su mesa y si se niegan, destruiremos la mesa de su cena. Y nadie comerá.’. Los seguidores de Pieter, viejos y nuevos, tiemblan y corren a depositar sus votos en urnas.

FF plus y EFF han emergido como vencedores en estadísticas que muestran los partidos más presentes en las redes sociales y en el número de búsquedas en Google. Comparten estrategias electorales de partidos minoritarios y antisistemas. Se han actualizado en la maquinaria electoral con algoritmos y contratan empresas como Alta Data Analítica. Pieter se sabe bien acompañado en los últimos tiempos. Ya no se sienten parias reclamando la superioridad de su pueblo y propagando la amenaza del hombre no blanco. Hoy Pieter va de la mano de Abascales, Le Penes, Salvinis, una lista que nunca imaginó fuese tan larga.


Imprimir

¡Ay esos pobres!

pobres1

“Los pobres en Sudáfrica a menudo sienten que no pueden ser oídos si protestan”. Esta frase, y el artículo que le sigue, fue publicada esta semana por uno de los politólogos más respetados en los círculos de la cosa de la opinión y de la academia sudafricana de lengua inglesa. Stevenn Friedman, profesor de ciencia políticas de la universidad de Johannesburgo, habla de los “pobres” y la negativa imagen que los medios de comunicación sudafricanos ofrecen de ellos estos días. Algo nuevo está en el horizonte. El monopolio de la verdad, sea académica sea entretenimiento, de lo qué ocurre en el país, siempre ha estado en manos de un grupo minoritario, blanco, de habla inglesa, con acceso apobres2 todos los circuitos de transmisión de opinión sobre la cosa sudafricana. No ha existido réplica, suficientemente fuerte para ser oída, a la contra del prisma de los que viven en reservas de confort y trabajan en instituciones universitarias que celebran aniversarios centenarios.

Esos pobres que destruyen todo lo que encuentran por su paso. Esos pobres que siempre están a la gresca en vez de buscar trabajo. Esos pobres que zarandean coches de policía y queman autobuses. Esos pobres que son instrumentos de propaganda en manos de partidos políticos populistas en campaña electoral. Esos pobres a los que meten en camiones y abandonan en las Townships para llenar los colegios electorales de votos de pobres negros. Esos pobres, apunta Steven, tienen derecho a protestar. No sólo a la algarabía y a la porra policial. Y denuncia el consenso implícito, entre el partido conservador DA en la oposición y los medios de comunicación nacionales, en denigrar las protestas de los pobres “como anormales y organizadas por siniestras fuerzas”. Steven observa a los pobres que protestan.

Pero qué es un pobre sudafricano. Tipificar algo que puede convertirse en instrumento jurídico es siempre polémico. Es un muro o una valla. Es agresión o intimidación. Es un pobre sudafricano o obrero sudafricano. Es una residencia formal o residencia informal. Si seguimos con la enumeración acabamos enroscados en galimatías interminables. Pero hablemos de los pobres de Stevpobres3en. Sudáfrica tiene tres diferentes lineas para detectar diferente tipos de pobres. Las tres líneas diseñadas por la agencia nacional de estadística sudafricana (Stats) se basan en el gasto y en el consumo diario. Esas lineas marcadoras de pobres, miden lo que gasta un sudafricano, en vez de lo que gana. El primer tipo de pobre es identificado a través del gasto de comida. Stats sigue el patrón de Naciones Unidas y tiene como referencia las 2.100 calorías mínimas diarias necesarias para sobrevivir. El consumo de esa dieta alimentaria de subsistencia diaria cuesta 33 euros mensuales. Según los datos registrados por Stats, el 25.2% de los sudafricanos se encuentra por debajo de ese ratio de calorías, y se tipifican como pobres extremos. Tipificado el primer tipo de pobre. La segunda y tercera línea marcadora de pobreza añaden, no sólo el coste de cubrir las calorías diarias mínimas de la ONU, sino también el coste de necesidades mínimas para vivir (una habitación, por ejemplo). Aquí se complica la cosa. Stats se sirve de dos barómetros para tipificar nuevos tipos de pobres. El Lower-Bound Poverty Line (LBPL) añade un número inferior de necesidades básicas que se cubren con 48 euros al mes, mientras el Upper Bound Poverty Line (UBPL) incluye más necesidades básicas y se necesitan al menos 72 euros al mes para costearlo.

En resumen, tenemos tres tipos distintos de pobres en Sudáfrica, según las estadísticas nacionales de Stats. En el primer tipo de pobres se identifica al 25.2% de la población. El segundo tipo de pobre (LBPL) corresponde al 40% de la población sudafricana, y finalmente el UBPL nos dice que nada menos que el 49.2% de la población pertenece al tercer tipo de pobres. pobres4Si añadimos a esos datos el grupo poblacional, los datos rebelan que el 64% de los africanos negros son pobres.

Ya tenemos identificados a los pobres de Steven. Siguiendo con el carácter pedagógico, Steven nos cuenta que las protestas ocurren “en Townships y campamentos de chabolas donde la mayoría de los pobres viven en Sudáfrica.”. Ese chabolismo, a las afueras de las ciudades sudafricanas, se data desde mediados del siglo XIX. Antiguas áreas residenciales para esclavos. Volviendo a Stats, los últimos datos estadísticos, a los que tenemos acceso, hablan de un promedio de uno de cada cinco sudafricanos reside en chabolas. Esos campamentos de chabolas, y asentamientos informales a las afueras de las ciudades, están fuera de la órbita de planificadores urbanísticos que buscan una integración sostenible e igualitaria de las concentraciones de población en centros urbanos. Steven habla de esos conciudadanos con derecho a protestar contra la insalubridad en la que residen y la explotación laboral que les imponen. ¡Ay esos pobres!


Imprimir

El Mengele sudafricano

mengele1

La última edición del festival de cine Sundance, ha emitido un documental, Cold Case Hammarskjöld, sobre las extrañas circunstancias que rodearon el accidente aéreo donde murió, Dag Hammarskjöld. La muerte en Zambia del que fuese Secretario General de la ONU en 1961, sigue siendo un misterio que los directores, Mads Brüger y Göran Björkdahl, han querido bucear para aportar nuevas hipótesis. En búsqueda de respuestas, han visitado varios países africanos para entrevistarse con personas que fueron testigos de lo ocurrido alrededor del accidente aéreo. Entre ellas, una entrevista a un antiguo oficial de inteligencia sudafricano, en la unidad de investigación marítima (SAIMR). Programa financiado y auspiciado por el ejercito sudafricano durante los últimos años del Apartheid. Alexander Jones abre una vieja herida sobre otro gran misterio, inscrito dentro de las operaciones encubiertas africanas en los tiempos de la guerra fría. Jones relata a cámara que, entre los experimentos que se intentaron llevar a cabo dentro de la unidad SAIMR, se encontraba la inoculación del virus del sida en la población negra.

En la historiografía sobre el holocausto, el uso de la ciencia como instrumento para alcanzar objetivos políticos, fue la culminación de mentes paranoicas con gran dosis de egolatría. El Gobierno nazi abrazó, financió proyectos científicos de locos ególatras que experimentaban con el control y exterminio de la población. En nuestra memoria colectiva resuenan nombres como Josef Mengele, y sus experimentos en el campo de concentración con mujeres, hombres y niños. Gracias a esa historiografía, tenemos referentes para identificar a maléficos que emulan ser brillantes científicos engendradores de locuras letales financiadas por el estado. Wouter Basson es nuestro Mengele sudafricano. Un joven ambicioso, que supo dmengele2estacar en sus años de estudiante de medicina, y que fue, voluntariamente, reclutado por el ejercito sudafricano para entrar a trabajar en departamentos militares de medicina, en los años en el que el Gobierno Apartheid se sentía contra la espada y la pared. Era el final de la guerra fría, a punto de caer el muro de Berlín, y los movimientos de descolonización en África del sur ganaban terreno y números.

Desde finales de los años 70, hasta finales de los años 80, Sudáfrica tenía muchos frentes militares abiertos al otro lado de sus fronteras. Los países vecinos estaban inmersos en conflictos civiles entre gobiernos autoritarios coloniales y rebeldes que luchaban por la instauración de democracias en sus países. Renamo y Frelimo luchaban en Mozambique, SWAPO y el ejercito sudafricano en Namibia, FNLA/UNITA y MPLA en Angola. Años en que los programas militares contra la insurgencia, fuera y dentro de las fronteras sudafricanas, eran financiadas sin reparos por el Gobierno de P.W. Botha. La obsesión de la hermandad afrikáner de ser el pueblo elegido de dios, y estar emplazado en un continente donde los enemigos del pueblo afrikáner se amontonaban a sus puertas para destruirles, hizo que entraran en una escalada de militarización dentro de sus fronteras y fuera. Se aventuraron a combatir todo movimiento insurgente que pretendiese una liberalización colonial. Y en esa locura existencial, siempre hay hueco para un Mengele. Wouter Basson, aka doctor muerte, entró en escena para convertirse en el loco científico dispuesto a producir cualquier locura química y biológica que controlara y diezmara la población negra en el sur del continente africano.

En marzo de 1981, un joven médico cardiólogo, con apenas seis años de servicio militar, aceptaba liderar un programa de investigación para el ejercito sudafricano conocido como Project Coast. Su propósito era indagar en el uso de armas químicas y biológicas que pudiesen ser utilizadas en los frentes militares, en los que el ejercito sudafricano participaba activamente. Basson aceptó la propuesta porque era ‘el ejercicio mental más interesante’. A partir de aquí, nuestro Mengele sudafricano se lanzó a una carrera contrarreloj, para poner en marcha instalaciones, personal científico y redes de contrabando para la compra de productos mengele3químicos prohibidos por las sanciones internacionales, y por las agencias de la ONU contra la proliferación de armamento biológico y químico. El programa Project Coast facilitó dos laboratorios de investigación y todo tipo de instalaciones de apoyo, en los que 400 personas trabajaban exclusivamente con el objetivo de desarrollar nuevas armas químicas y biológicas para diezmar la población enemiga, y eliminar a todo oponente del régimen del Apartheid. Sus instalaciones y personal produjo Anthrax, gas lacrimógenos, derivados alucinógenos, éxtasis, variantes de Methaqualone como el Mandrax. El éxito de Basson le catapultó como el doctor muerte. En misiones de eliminación del oponente, Basson era solicitado para aplicar inyecciones letales a hombres y mujeres capturados. Tras la inyección de drogas diseñadas en los laboratorios, las víctimas eran transportados por avión o helicóptero y arrojados al mar. Otras veces, Basson era requerido en el famoso Batallón Médico 7, recinto hospitalario donde se torturaba con ayuda de las drogas producidas por el equipo Basson. En la casa del terror del Batallón Médico 7, el Mengele sudafricano pudo experimentar sus nuevas drogas con los detenidos en el centro hospitalario. Ratas de laboratorio que acababan arrojados a los mares helados de la Antártida.

El Proyecto Coast fue desmantelado en 1990, tras la liberación de Nelson Mandela y el inicio de la transición democrática sudafricana. El jefe de las fuerzas armadas, General Viljoen, fanático nacionalista afrikáner conocido por sus atrocidades militares ejecutadas en Namibia, conminó a Basson, y sus hacedores, a destruir todo información y evidencia relacionada con el trabajo e investigación que se realizó bajo el auspicio del programa militar. A partir de aquí, poco se sabe, y nada se ha podido probar, sobre las atrocidades y locuras científicas desarrolladas bajo la batuta del Mengele sudafricano. La Comisión sobre Reconciliación y Verdad, presidida por Desmond Tutu, sólo pudo obtener un reconocimiento de la existencia de este programa y otros como SAIMR. Cuando le tocó testificar ante la Comisión, Wouter mengele4Basson se limitó a presentar alegaciones legales para evitar su testimonio. Las delegaciones diplomáticas de Alemania, Inglaterra, Norteamérica o Israel siguieron muy de cerca el testimonio de Basson ante la Comisión. Temiendo que se abriera la caja de Pandora de su participación y facilitación en el desarrollo del programa Proyecto Coast. Hechos y leyendas urbanas difíciles de descifrar ante la imposibilidad de obtener documentación y testimonios creíbles que no sean amenazados o eliminados.

En el año 2000, Wouter Basson fue juzgado por 46 cargos contra él. Tráfico de drogas, fraude, 229 asesinatos y conspiración. El fiscal presentó 153 testigos que declararon, entre varios hechos, que Basson participó en el asesinato de cinco hombres que, tras recibir una dosis líquida de relajación muscular, fueron arrojados desde un avión al mar. El 22 de abril de 2002, el juez Willie Hartzenberg rechazó las evidencias presentadas por el fiscal del Estado por irrelevantes. Basson salió libre sin cargos contra él. El Gobierno sudafricano apeló la sentencia a tribunales superiores. En septiembre de 2005, el tribunal constitucional volvió a rechazar la apelación, pero concluyó que Wouter Basson podía ser juzgado por crímenes contra la humanidad bajo la legislación internacional. Hasta el día de hoy, no se ha iniciado ningún procedimiento legal para iniciar esos cargos contra el doctor muerte. El Mendege sudafricano, continua plácidamente ejerciendo como cardiólogo en el hospital Panorama en Ciudad del Cabo, y formando a estudiantes de medicina de la universidad de Stellenbosch. Cuatro años atrás, un estudiante de medicina presentó una queja a su universidad por permitir a Basson, ser su profesor en la facultad de medicina. La respuesta de la comunidad universitaria adscrita a Stellenbosch fue ‘Basson es una eminencia en cardiología, y por lo tanto debería mantener su posición en el campo de medicina, porque hay mucho que aprender de él’. ¿Podrá enturbiar la confortable vida del doctor muerte las declaraciones de Alexander Jones en el documental Cold Alexander Jones?.


Imprimir

lanochemasoscura