benny
  • Home
  • Noctámbulos
  • Benny del Paso
  • No te miento si no me lo pides

El ondeo de banderas nacionales

banderas1

En plena guerra en el continente europeo entre Ucrania y Rusia, dos banderas colisionan y se defienden ferozmente a sangre y fuego. A miles de kilométricos, en otro hemisferio, en otro continente. Una bandera ondeada al viento en libertad es defenestrada a golpe del derecho y sentencia judicial que protegen los valores democráticos suscritos en la constitución sudafricana. Una bandera tricolor, símbolo de los regímenes segregacionistas coloniales y el Apartheid, ondeada en nombre de la libertad de expresión. Se enfrenta a una condena judicial que la prohibe ser ondeada en libertad en espacios públicos, incluido iglesias y colegios privados, por incitar al odio y acoso racial. Dos interpretaciones opuestas de un símbolo. Una batalla semántica que emanan de símbolos. En plena guerra ruso-ucraniana, en el que dos países se dejan matar por banderas que simbolizan valores nacionales contrapuestos, volvemos a mirar a Sudáfrica.

banderas2El ondeo de banderas del Apartheid en la campaña nacional de protestas contra el asesinato de granjeros blancos, afrikaners, organizada por Afriforum, bajo el lema Black Monday (lunes negro), cinco años atrás, produjo un resquemor agudo en gran parte de la sociedad sudafricana. La Fundación Nelson Mandela, recogió el testigo del malestar popular y presentó un recurso judicial para prohibir el uso y exhibición en público de la bandera, símbolo de los gobiernos coloniales y Apartheid. Amparado por la ley de equidad que prohibe publicar, propagar, promocionar o comunicar cualquier tipo de representación de odio, o daña, incita, propaga o promueva odio. Sólo quedan excluidos de esta prohibición aquellas representaciones por motivos de creatividad artística, investigación académica o científica, o del ejercicio de periodismo justo y preciso. La Fundación presentó cargos contra la exhibición de la bandera por vulnerar la ley de equidad en tres formas: es una discriminación injusta; es una expresión de odio; y es acoso. Ganaron y una sentencia judicial condenó a la bandera del Apartheid al ostracismo en museos, orgasmos creativos, y producciones académicas. Pero la asociación de nacionalistas afrikáners, Afriforum, se resiste y apelaron esa sentencia.

Cuál es el significado actual de la bandera de la nación Apartheid. Qué significado tiene para los que la exhibieron en protesta por los asesinatos de granjeros blancos afrikáners, en un país donde la muerte violenta azota con virulencia a la población no blanca. Para el equipo legal de la Fundación Nelson Mandela, que pide que esa bandera sea prohibida en espacios públicos, el único significado contemporáneo de la bandera tricolor es un grito de nostalgia de los tiempos en que los baluartes del Apartheid reinaban en Sudáfrica. Ese es la verdadero significado actual de la bandera, la dominación blanca sobre los cuerpos negros. No sólo representa la supremacía blanca sobre los no blancos, es la reminiscencia del crimen infligido a la humanidad.

La asociación nacionalista afrikáner disputa que los actos del grupo de seguidores y miembros de su asociación que ondearon la bandera del Apartheid, y quemaron la actual bandera de la Sudáfrica democrática, promuevan el odio racial. Afriforum defiende que la exhibición pública de la bandera del Apartheid constituye un acto de libertad de expresión protegida por la constitución democrática de 1994, y se opone a cualquier prohibición a exhibir la vieja bandera. Su defensa legal contrapone que, en lugar de prohibir, se debería de entablar una conversación, un diálogo entre ofensores y ofendidos. Para su director, Kallie kriel, la iniciativa de la Fundación Nelson Mandela es un intento de convertir a Sudáfrica en un estado policial comunista. Y por ello se opondrá a cualquier acción judicial que intente prohibir la exhibición de la antigua bandera colonial.

banderas3El contexto histórico de los símbolos patrióticos es clave para entender el conflicto moral en la actual Sudáfrica, y sirve como guía para entender otros conflictos morales sobre símbolos que aglutinan valores por los que el pueblo se deja matar en otros lugares en el hemisferio norte. Los debates parlamentarios de 1926 y 1927 sobre la adopción de la bandera de la vieja establece el contexto histórico y enmarca el significado contemporáneo. En 1926, Daniel François Malan, líder del partido nacionalista afrikáner, National Party, y ministro de interior en esa época, defendió en el parlamento la necesidad de adoptar una nueva bandera nacional. Malan describe la bandera como símbolo de la existencia nacional, “la bandera es un ser viviente, es depositaria del sentimiento nacional, una bandera es capaz de generar gran entusiasmo, una bandera es capaz de hacer llorar, puede inspirar nobles esfuerzos, por una bandera una nación puede guiar o luchar, por esa razón no existe otro factor nacional tan poderoso para unificar a las diferentes naciones opuestas que una bandera.”.

Para Malan, y los gobiernos coloniales, las distintas naciones sudafricanas se circunscribían a las comunidades blancas de origen europeo. Ingleses y holandeses. Las naciones unidas por la bandera tricolor (blanca, azul, naranja). Los colores blanco y azul de la Union Jack del Reino Unido, y el color naranja del Orange State de la nación Afrikáner. Malan continua, en su defensa parlamentaria de 1927, detallando el significado de los trazos que componen la nueva bandera. La característica más representativa de la unidad es la cruz. “La cruz siempre significa la idea de mantener y diseminar la civilización cristiana, desde los años de Constantino el grande. El primer emperador romano convertido al cristianismo. También es símbolo presente en la Union Jack, las tres cruces que nos describen la civilización cristiana por la rectitud, la paz y la justicia que representa. Estas cruces mantienen este significado, mantener la civilización cristiana.”. La sagrada cruz de Malan también representaba a la parte holandesa en la bandera. El primer administrador colonial en el Cabo de la Compañía Holandesa para la India Orienta, Jan van Riebeek, según Malan, expresó su misión de mantener y extender la civilización cristiana desde el primer día de su desembarco en tierras sudafricanas. Concluye Malan, que si existen elementos de un destino común en este país, son los elementos esenciales representados por holandeses y ingleses desde su llegada a este país. “La idea expresada por la cruz en la bandera es nuestro destino común”. La bandera fue finalmente adoptada en 1928 por el gobierno colonial inglés, fue refrendada en 1948 con la instauración del primer gobierno de los nacionalistas afrikáner bajo el liderazgo de Malan, y en posteriores constituciones en 1961 y 1983, como símbolos de la supremacía blanca. Este es su contexto histórico.

Los casi treinta años en que ondea la nueva bandera democrática multicolor adoptada en 1994, no son suficientes para que sea olvidado en archivos, museos y universidades los símbolos del horror del pasado colonial. Para entender la disputa judicial presente, hay que mirar a la asociación que está detrás del alzamiento de la vieja bandera del Apartheid en defensa de la libertad de expresión. Afriforum es una asociación de granjeros y agricultores comerciales afrikáners, que desde el 2006 está embarcada en la defensa de los derechos de los afrikáners en todos los ámbitos de la sociedad sudafricana. De la mano del sindicato Solidaridad, que existe desde los tiempos de las guerras Boer contra los británicos, denuncia la discriminación que dicen sufrir su comunidad, la blanca afrikáner.

banderas4Afriforum es un malabarista aventajado para mover el foco mediático hacia sus cabezas. Unas sólidas finanzas les ha permitido personarse, durante los últimos diez años, en casos judiciales que tienen como temas principales la defensa de la lengua afrikáner en instituciones educativas, la libertad de imponer la religión protestante en escuelas, la prohibición de canciones anti-apartheid que se hicieron populares durante los años de lucha contra el sistema en Sudáfrica y Namibia. Y en su última aventura judicial, el derecho a exhibir la bandera del Apartheid.

El abogado que representa a la Fundación Nelson Mandela, Tembeka Ngcukaitobi, defiende, en esta recurso de apelación presentado por Afriforum contra la sentencia judicial que prohibe la exhibición pública del símbolo del Apartheid, que las palabras tienen significados y transmiten ideas que el receptor asume. El significado detrás de las palabras, y no las simple palabras, es lo que se está debatiendo estos días en un tribunal en Sudáfrica. La interpretación de las palabras incluyen ideas explícitas, ideologías y significados. Y por ello no hay dudas de que esa bandera simboliza la llegada de Van Riebeek, y la supremacía de los ingleses y holandeses sobre los pobladores sudafricanos no blancos.

Mientras en tierras europeas se ondean banderas a las que se defienden con fuego y sangre. Unos ven en ellas el símbolo de la libertad y emancipación nacional, otros ven el símbolo del imperialismo y autoritarismo. Colores y cruces siguen marcando nuestras cosmovisiones.


Imprimir

Ola golpista en África

golpista1

Burkina Faso es la última carta en la baraja de gobiernos víctimas de golpes de estado desde el inicio de la pandemia Covid-19 en el continente africano. La zona conocida como África Sahel, está siendo escenario de ruidos de sables. Militares de medio rango se rebelan contra el status quo militar que controla el poder en esos países y sus fuentes de enriquecimiento. Los rebeldes militares encuentran su oportunidad para asaltar el poder durante las protestas populares contra la corrupción galopante, la violencia estatal, y la resistencia de los líderes en el poder a abandonarlo. La mayoría de esos jóvenes militares se presentan como portavoces de la indignación popular. En Burkina Faso, el pasado 24 de enero, el ejercito anunciaba por televisión la deposición del presidente Roch Marc Christian Kaboré. El líder golpista, un joven militar llamado Paul-Henri Sandaogo Damiba, anunciaba la disolución del parlamento junto a la promesa de convocar elecciones futuras. Promesa que se repite entre golpistas militares y que casi nunca se respeta.

Si seguimos el rastro de la insurgencia militar en la zona de Sahel en el últimos 12 meses. Primero nos topamos con Mali, que en un espacio de 10 meses protagonizó dos golpes de estado. El último de ellos el pasado mes de mayo 2021 cuando el coronel Assimi Goïta arrebató el poder al militar retirado Bah Ndaw. Unas semanas antes, el Chad sufrió la pérdida de su presidente, Idriss Deby, asesinado en batalla. Su hijo, el general Mahamat Idriss Deby, se alzó con el poder, suspendió la constitución y disolvió el parlamento. A Chad le siguió Guinea, donde el coronel Mamady Doumbouya mandó capturar al presidente, Alpha Condé, suspendió la constitución, e impuso un toque de queda en el país desde septiembre de 2021. Un mes más tarde, en Sudán los militares liderados por el general Abdel Fattah Al-Burhan arrebataron el poder al gobierno civil de Abdalla Hamdok.

Sin modelos de predicción epidemiológica de golpes militares desconocemos, todavía, si esta ola golpista, que azota el Sahel, ha llegado al pico o seguimos en plena subida. El aumento de la inestabilidad política en esta área se ha extendido a los países costeros en la zona atlántica del continente africano, desde el inicio de la era covid-19. No sólo Guinea ha sucumbido al movimiento de sables. Sólo una semana más tarde del golpe militar en Burkina Faso, Guinea-Bissau, sufrió un intento fallido de toma de poder por insurgentes el 2 de febrero. El presidente Umaro Sissoco Embaló explicó a la agencia de prensa AFP por teléfono que “todo estaba bajo control. El golpe está conectado con el comercio de drogas, pero el ejercito no está involucrado”.

golpista2Esta reciente ola golpista está fomentada por múltiples factores nacionales e internacionales. En esas naciones, nos topamos con ciudadanos cabreados hasta el punto de no temer manifestarse en las calles contra la corrupción de sus gobiernos, por la violencia estatal y por instituciones estatales fallidas. Conflictos étnicos y religiosos, promovidos por grupos que ostentan el poder y controlan los aparatos militares a expensas de grupos minoritarios que se quedan fuera del reparto de beneficios estatales. La corrupción galopante de gobiernos, fuerzas de seguridad estatal y sistemas judiciales fallidos, junto a jefes ejecutivos que se niegan a traspasar el poder al término de sus mandatos, son virus nacionales que circulan por los países en la zona atlántica y el Sahel.

Militares que usurpan el papel de salvadores y capitalizan el descontento de las calles para legitimar sus tomas de poder anticonstitucionales. Ciudadanos que apoyan e incluso aplaudan estos golpes de estado convirtiéndose en creyentes de los nuevos valedores de la esperanza perdida. Tanto en Mali, Guinea, Sudán y Burkina Faso los golpes militares fueron ejecutados tras una ola de descontento popular. En Mali, los dos golpes militares acontecieron con el telón de fondo de protesta nacionales contra el presidente Ibrahim Boubacar Keita, acusado de corrupción, nepotismo y empeorar la crisis de seguridad del país. En Guinea, el Presidente Alpha Conde fue depuesto por perpetuar una corrupción endémica gubernamental y no querer abandonar el poder, según la proclamación del coronel golpista Doumbouya. Estos rebeldes militares comparten tácticas de captura de poder. Los golpista en Mali, liderados por el coronel Assimi Goïta, prometieron formar un consejo de transición mixto, militar y civil, en mayo de 2021 para transferir el poder a un gobierno civil al final de la transición. El general sudanés Abdel Fattah al-Burhan, tomo el poder en octubre de 2021 y detuvo al primer ministro Abdalla Hamdok, con el que había negociado gobernar el país. Aunque la presión internacional forzó a la junta militar a reinstaurar el gobierno de Hamdok, los militares siguen controlando la frágil situación política en el país.

Entre los diversos factores internacionales que promueven la inestabilidad política en esos países, la explotación de beneficios por la extracción de recursos naturales y control de puntos logísticos en el transporte transnacional e internacional de mercancías lícitas e ilícitas, dominan el tablero de juego. Una torre de babel de oportunistas que sacan beneficios de instituciones fallidas que les permiten actuar impunemente. Sin control ni rendición de cuentas. Desde hombres de negocios en multinacionales, narcos de carteles de la droga, hombres de estados extranjeros. Todos ellos contribuyen a la pócima mágica para generar inestabilidad política. Pero este terreno óptimo para hacer el negocio sin cortapisas, experimenta efectos secundarios no deseados. La aparición de momentos álgidos de frustración popular, que siguen el comportamiento de las olas pandémicas de covid-19. La llegada de una ola de frustración popular tiene todo tipo de efectos expansivos, y la mayoría de las veces, un cambio de nombres en el poder del estado y del aparato militar en estos países. Nada deseado en paraísos donde la impunidad reina para narcos y buscadores de negocios con rendimientos de escala.

golpista4Gobiernos extranjeros, que miran al continente como territorio de oportunidades para explotar intereses nacionales, se niegan a ser actores neutrales en esta zona del mapa africano. Moscú ha mostrado sus músculos respaldando a los líderes como Goïta de Mali o Burhan en Sudán. Ejerciendo campañas de desinformación que avivan sentimientos, ya presentes, anti-francés en la zona francófona de África. Mientras París, con una agenda de exteriores basada en el despliegue militar para mantener la seguridad de sus intereses en África, continua abalando a los lideres fuertes. El presidente Emmanuel Macron refrendó el golpe de estado en Chad, y recordó al presidente asesinado, Idriss Deby, quien gobernó 30 años un régimen autoritario en este país, como un “amigo leal y valiente”.

Burkina Faso, junto a sus vecinos en la zona del Sahel Niger y Mali, lleva años combatiendo grupos rebeldes que actúan bajo el paraguas del yihadismo. Agencias de inteligencia nacionales tienen evidencias que conectan Al Qaeda con el tráfico de drogas en la región islámica del Sahel y Magreb. La red yihadista implementa una estrategia de diversificación de recursos financieros para sus operaciones en los países que opera. Estos grupos de aire yihadista han hecho causa común con el crimen organizado para enriquecerse de los réditos del negocio del tráfico de drogas. El dinero que fluye hacia las tesorerías de los movimientos yihadistas acaban financiando sus campañas de terror en los países que operan.

Otro actor internacional que ha ido ganando terreno en esta zona son las organizaciones criminales internacionales. Los sistemas políticos con altos índices de corrupción y alta centralización militar de sus estructuras de poder, son un terreno óptimo para que operen sus centros de operaciones desde sus territorios nacionales. Los narcos latinoamericanos han encontrado en la ruta transatlántica del africa occidental un lugar apto para el transporte de mercancías ilícitas desde el continente americano al continente europeo. Las voces alertando sobre los peligros que asolan esta zona regional han sido recurrentes durante los últimos 15 años. A pesar de las evidencias presentadas por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), sobre el aumento del tráfico de drogas desde América a Europa con centros de operaciones en esta costa y sus países, poco se ha avanzado para combatirlo. Los países europeos y norteamericano han centrado todo los recursos en combatir el tráfico humano de inmigrantes desde África a Europa y la expansión de grupos rebeldes afiliados a la red yihadista. Gobiernos europeos, como Francia, mantienen estrategias de actuación que favorecen a líderes fuertes aliados en la lucha contra al Qaeda en el Sahel, a pesar de que su fuerza sea en detrimento de la gobernanza democrática en esos países.

golpista5Los países litorales del atlántico, desplegados desde Senegal, Gambia, Guinea-Bissau y Guinea, están posicionados, una vez más, en el corredor principal de circulación de estupefacientes desde América a los mercados finales en Europa. Entre 2019 y enero de 2021, ha aumentado el tráfico de cocaína en esa región. La producción de cocaína en Latina América ha alcanzado niveles sin precedentes. Al mismo tiempo que la demanda de esta droga en Europa ha escalado según la UNODC. Los traficantes importan cocaína a través de múltiples entradas portuarias desplegadas en la costa occidental, entre Senegal y Guinea. Incluso han descendido más al sur. Desde 2019, Costa de Marfil se alza como el primero de la clase en el tráfico transatlántico de narcóticos. La lucha contra el tráfico de mercancías ilícitas es arduo, complejo y necesita financiación. Los recursos de control y confiscación de mercancías ilícitas, son mínimos. Las autoridades portuarias en África y Europa tienen una capacidad media de revisión de containers de menos del 2% del total de containers que se mueven a través de sus puertos. La mayoría de las confiscaciones de mercancías ilícitas se efectúan tras chivatazos o investigaciones por agencias de inteligencia.

Desde las zonas portuarias de África occidental, donde desembarca la mercancía de estupefacientes, dos son las rutas principales de transporte por tierra. La primera es Mali, cruzando la frontera sur con Senegal, Guinea, Costa de Marfil y Burkina Faso para transportarse al interior por el norte occidental hasta Mauritania, y de ahí circular por el norte de Niger y el sur de Libia, en su camino hacia el mercado final, Europa. En la segunda ruta, cada vez más importante, los narcóticos se transportan desde Guinea-Bissau hacia Senegal o Mauritania, desde donde se utilizan barcos pesqueros para cruzar la mercancía a Europa.

Las zonas fronterizas en estas rutas son, en muchos casos, terrenos asolados por conflictos internos conectados con movimientos secesionistas. Un ejemplo, es la región de Casamance, zona fronteriza entre Senegal y Guinea-Bissau. Las fuerzas de seguridad senegalesas y los rebeldes de Casamance rompieron una tregua en enero de 2021. Esta región fronteriza es famosa por el volumen de movimiento sin restricciones de todo tipo de mercancías ilícitas, no sólo narcóticos, también armas, madera ilegal e inmigrantes.

golpista3


La retroalimentación entre el poder político y el tráfico de estupefacientes transnacional tienen a Guinea-Bissau, como ejemplo primario de cómo el tráfico socava los procesos democráticos en la región. Desde inicios del siglo XXI, se ha convertido en un centro de operaciones del tráfico transatlántico de cocaína. En 2005, se desveló cómo narcos colombianos financiaron la campaña electoral del presidente Joao Bernardo “niño” Vieira. Desde entonces se suceden alegaciones repetidas de complicidad de altos funcionarios del gobierno y militares en el tráfico de drogas, además de darse un número alto de decisiones judiciales, ejecutivas y militares cuestionables que beneficiaron a los narcotraficantes. El tráfico de drogas es la primera actividad económica de la elite militar que controla el estado. La inestabilidad política en Guinea-Bissau no ha dejado de persistir. El último intento golpista ocurrió este 2 de febrero tras el intento de asesinato del presidente y su gabinete. ¿Será la cresta de la ola o seguiremos acumulando más casos golpistas en las siguientes semanas, meses?. Sólo el pasar del tiempo nos indicará la virulencia y poder de transmisión de los virus golpistas que asolan el Sahel y la costa atlántica africana.


Imprimir

Mi vecino, el arzobispo emérito

desmondtutu1

El barrio que compartimos mi vecino y yo tiene vista al mar. En su horizonte se encuentra la isla de Robben Island. Referente en la lucha contra los distintos regímenes coloniales que han devastado esta tierra sureña en el continente africano. Desde de su salón de estar, Desmond Tutu, podía alzar su mirada al horizonte para reencontrarse con los héroes caídos que no se mantuvieron neutrales. El arzobispo emérito de la iglesia anglicana sudafricana se ha ido al cumplir noventa años. Un buen hombre que se ha llevado con él, su carisma y desmondtutu2fortaleza espiritual que inspiró a una nación entera con la palabra y su coraje. Un hombre humilde hasta el fin de sus días. Amante de la naturaleza humana y el buen humor, que alcanzó la cima de la carrera eclesiástica anglicana en los años 80, convirtiéndose en el líder supremo de la iglesia anglicana en los tiempos más oscuros del régimen apartheid. Un hombre que fue capaz de resurgir de las cenizas la esperanza entre sus conciudadanos en la etapa más sangrienta de la represión del gobierno apartheid.

Años después de la matanza de Soweto en 1976, Sudáfrica entró en un espiral de terror y estados de excepción que sembró las calles de las grandes ciudades sudafricanas de cuerpos y familiares gritando su rabia. En esos años, un hombre de la iglesia anglicana recorría el país dando consuelo moral a los corazones de las víctimas de la infamia racista blanca. Un hombre que nunca supo mantenerse neutral ante la injusticia. El que fue nombrado jefe supremo de la iglesia anglicana, el arzobispo de Cape Town, se convirtió en la imagen de la lucha contra el regimen apartheid dentro del país. Mientras Nelson Mandela cumplía su condena en la prisión de la isla Roben Island y su partido, African National Congress, luchaba en la clandestinidad del exilio. Junto a otros centenares líderes sociales de distintas congregaciones religiosas, sindicatos y asociaciones civiles, se embarcó en una carrera sin meta denunciando lo que el describió como la solución final del régimen apartheid.

En los años 80, una amalgama de organizaciones sociales se unieron bajo el paraguas United Democratic Front (UDF). El UDF fue creado para coordinar las protestas contra la nueva constitución del apartheid aprobada en 1983 que imponía un nuevo parlamento segregado en tres cámaras de representación racial. Una cámara de representación blanca con poder de veto sobre las decisiones tomadas en las dos otras cámaras de representación india y coloured. El UDF floreció, en un corto periodo de tiempo, en una poderosa organización que unificó a 600 organizaciones anti-apartheid. desmondtutu3Donde sindicatos, grupos de vecinos, grupos religiosos, asociaciones de estudiantes, etc… trabajaban coordinadamente en planificar movilizaciones pacíficas contra el sistema racista de supremacía blanca. En 1984 el mundo observaba esas acciones coordinadas con maestría por el frente de UDF, y una de sus caras más reconocidas en el mundo, Desmond Tutu, fue galardonado con el premio Nobel de la Paz.

El arzobispo era el segundo sudafricano laureado con un Nobel de la Paz. En su viaje a Estocolmo para recoger su Nobel, el arzobispo hizo una parada en la ciudad de Dublin para dar su apoyo público a un grupo de huelguistas de la cadena de tiendas Dunnes que se manifestaban cada día en sus puertas para mostrar su boicot a la importación de productos sudafricanos. Desmond Tutu fue a encontrarse con ellos y expresar su admiración por esos jóvenes irlandeses que no eran neutrales ante la injusticia infligida a sus hermanos sudafricanos.

El arzobispo ofreció un alegato denuncia contra la aberración del sistema apartheid ante este aforo de relevancia internacional. Una oportunidad única para denunciar, en una breve clase magistral, las atrocidades del sistema jurídico impuesto en Sudáfrica, ante el cual el mundo tampoco debería mantenerse neutral. Recriminó como la nueva constitución aprobada por el gobierno del National Party, “alabada por países en occidente como un paso en la dirección correcta, consolida el racismo.”. Explicó, ante la audiencia internacional, la situación de un país donde ”los negros deben ejercer sus ambiciones políticas en Homelands Bantustanes, territorios inviables, empobrecidos, áridos, getos de miseria, inagotables depósitos de mano de trabajo negra barata”. Y cómo “los negros son sistemáticamente negados su ciudadania sudafricana y convertidos en extranjeros en la tierra de su nacimiento. La solución final diseñada por el Apartheid, desmondtutu4justo como el nazismo tuvo su solución final para los judios en la locura aria de Hitler.”. Las draconianas legislaciones del apartheid como la de seguridad, “que permite la detención indefinida de una persona por orden del ministerio de ley y orden por ser considerada una amenaza para la seguridad del estado. Son detenidos, en confinamiento solitario, sin acceso a su familia, a un doctor o abogado.”. El arzobispo nunca se mantuvo neutral.

La instauración de un sistema democrático, en los inicios de los 90, no fue suficiente para superar la malicia perpetuada por los diferentes gobiernos coloniales durante siglos. La Comisión de la Verdad y Reconciliación fue uno de los instrumentos elegidos para reparar la exhausta tierra de una nueva Sudáfrica donde verdugos y víctimas pudiesen convivir. La figura con autoridad moral para presidir y legitimar esta comisión era Desmond Tutu. El objetivo de la Comisión no fue sólo moral también impartir justicia para las víctimas, reparar su dolor y reconciliar comunidades segregadas por ley y orden. A pesar de los puntos débiles del proceso y de la incompleta implementación de las recomendaciones propuestas por la Comisión, sin esta plataforma de reconciliación social hubiese sido más difícil encontrar puntos de encuentro para seguir conviviendo en el país. Su autoridad moral no mermó, a pesar de su fracaso en impartir justicia y reparar el crimen.

Los diferentes gobiernos democráticos sudafricanos mantuvieron una equidistancia con este hombre que siempre alzaba la voz contra toda injusticia. El arzobispo nunca fue neutral ante la situación socio-económica de la mayoría población negra en el país, tras la liberalización política, ante la violencia de género, ante la discriminación homófoba, ante la estigmatización del enfermo de sida, ante la opresión de minorías en Palestina, de los indios nativos en Canada o en EEUU. A la llamada para combatir y expresar su rechazo y horror contra una injusticia, Desmond Tutu siempre respondía con su apoyo. La carrera vital del arzobispo es una contribución al sueño de sociedades más justas.

desmondtutu5Desmond Tutu nunca fue neutral. Cuando el partido del Nelson Mandela empezó a mostrar signos de decadencia, con casos de corrupción estatal, fue el primero en alzar su voz para criticar y mostrar su rechazo a apoyar a líderes que traicionaron al pueblo y su sufrimiento. Alzo la voz contra el espíritu materialista e individualista de una élite que se aleja cada más de las necesidades del pueblo llano. Porque Tutu siempre se mantuvo al lado de los justos. Nunca mostró neutralidad ante el opresor, sea bajo una dictadura, sea bajo un sistema socio-económico opresor, o sea bajo sistemas de valores opresores. Desmond Tutu nos ilumina el camino de los justos, a aquellos que quieren caminar junto a él.


Imprimir

lanochemasoscura