a propos

Yo, Claudio

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Hubo una época en la que no existían mierdas como Netflix ni como HBO, metéroslas por el culo y pedalead si os dan tanto gusto. Una época en la que solamente teníamos dos canales de televisión y en la que todavía nos hacíamos pajas con la mano. Ahora hay gente que se vanagloria de que no ve la tele y de que solamente se dedica a visionar pelis y series que sirven plataformas de pago. Gilipollas de mierda. A nosotros nos educó la caja tonta con programas que hoy estarían prohibidos, aunque eran en realidad muy inocentes, pero que os molestarían, tenéis la piel muy fina. Y puede que mi generación seamos una panda de hijos de puta, pero de gilipollas, como tú, no tenemos un pelo. Uno de aquellos programas que veía por cojones todo el mundo, porque no había otros ni otra cosa que hacer, fue “Yo, Claudio”, la serie de las series, la madre de todas.

Se emitió en España por primera vez durante los años setenta del siglo pasado. Está basada en las dos geniales novelas de Robert Graves sobre la familia romana de los julio-claudios, menuda familia de cabrones con patas de esos que se devoran los unos a los otros, casi como tu familia durante las cenas de navidad. Es uno de esos casos extraños en los que un buen libro es incluso superado por su versión fílmica. ¿Y cómo lograron esa cuadratura del círculo? Pues gracias, sobretodo, a unos maravillosos actores que formaban parte de la “Royal Shakespeare Company”, aunque también de un guión insuperable, claudio2tan bueno que dejaba a un lado la teatralidad absoluta de la acción y sus a veces burdos maquillajes y puestas en escena baratas. Para realizar una maravilla artística no hace falta vestirla con suntuosos ropajes ni con efectos especiales, sólo hace falta algo que no suele sobrar, el talento, del que muchos se jactan habiéndolo conocido de oídas tanto como a sus siete padres.

La serie comenzó a balón parado con un escándalo: en la primera escena decían que salían negras bailando en pelotas. Dicho y hecho aquella noche millones de españoles se agolparon delante de sus televisores a ver aquellos culos y aquellas tetas. No defraudaron. También es cierto que el porno antes era todo de pago y que un pechito o una raja de culo nos volvían majaras. Lo recuerdo como si fuera ahora mismo. Salieron aquellas mozas morenas en tanga y arrasaron. Danzaban delante de Augusto y sus adláteres, unos hedonistas crueles y bastante despreciables que les pagaban dejándoles vivir. Aquel sexo cutre nos introdujo en la acción de lleno. La serie tocaba la esencia del hombre y sus más intrínsecas y bajas motivaciones. Tal como el libro trata de contar, en dos mil años nada ha avanzado en la sociedad humana, las mismas cosas execrables siguen moviendo al ser humano, te siguen moviendo, por mucho que digas que participas en ONGs y que te escandaliza la violencia y el hambre que reinan en el mundo. En el fondo eres otro salvaje más y te pone ver como unas gentes matan a otras por un quítame esas pajas o por hazme unas pajas.

El hombre sueña con el poder, con mandar sobre los demás, con hacer lo que le sale de los cojones aunque al prójimo le duela. El poder es como una borrachera de orujo incontrolada. Pero existen otros factores que condicionan, irrefrenables, tu existencia, ante los que te muestras como un autómata débil. El sexo. La codicia. Por ellos el hombre es capaz de matar y de morir como si no formase parte de una especie, como si no hubiera un mañana, sino como viviera en una burbuja, aislado del resto, y nada le importase más que sí mismo y su polla (o coño, porque la mujer también es una hija de puta).

El ansia de vivir prima sobre lo colectivo y se pasa por la entrepierna la empatía por el semejante. No pidas peras al olmo ni frenos al hombre, que cuando se trata de saciar sus deseos se muestra como una perfecta fábrica de excusas para imponerse al de al lado. Nada, nada ha cambiado en dos mil años al respecto, mucha wikipedia, Apple, Samsung y mucha mierda, pero todo sigue igual. claudio3Nuestra sociedad actual esta llena, la llenamos, de miles de millones de Tiberios, Claudios, Mesalinas, Augustos y Livias. La serie y los libros de Graves nos grabaron a fuego todos esos nombres históricos. Luego fuimos a ver sus caras reales a los museos, y nos eran muy familiares.

El personaje central, interpretado con un feísmo descarnado por Dereck Jacobi, recibe la capa de invisibilidad social gracias a su supuesta idiotez, y sobrevivirá gracias a ella al no llamar la atención ni a ser rival para ninguno de los diletantes que le rodean. Jacobi no está nada mal en su interpretación, pero hay otros actores mucho más destacables que llegan al grado de inolvidables. El Calígula de John Hurt es una maravilla imperecedera tanto como el Augusto de Brian Blessed o el Tiberio encarnado por George Baker. Además, aparece un joven Patrick Stewart bordando al ambicioso y cruel Sejano. Pero la figura que marca el desarrollo de la serie es la enorme actriz Sïan Philips.

Philips recibe el encargo de interpretar a Livia, mujer de Augusto, la persona que maneja entre bambalinas el imperio. Resulta curioso ver imágenes de la Livia real de hace dos mil años y darse cuenta del encarnamiento tan profundo que consigue la actriz. Livia vive por encima del bien y del mal ordenando y marcando las vidas, y las muertes, de todo el resto de la familia y allegados. Parte y reparte, dispone y decide sin que el fin justifique nunca sus medios, siendo capaz de matar y dar vida. Actúa entre humanos como si fuera una diosa, muchas veces sin control y caprichosamente atendiendo sólo a sus deseos y su voluntad. Pero llega un momento en el que todo mortal deja de jugar a ser Dios y se ve ante la muerte. Entonces la soledad del humano se pone de manifiesto y cualquiera, ya sea rey o villano, es de la misma carne y el mismo hueso, y ya nada importa. la futilidad de lo material se diluye mediante el juez implacable que es el tiempo, demostrando que todos estamos hechos del mismo polvo, de la misma mierda.

La serie juega hábilmente con el realismo mágico que habita en Robert Graves. El misterio mágico del hombre, capaz de lo mejor y de lo peor, el ser autoconsciente capaz de verse reflejado en el espejo pero incapaz de contener sus pasiones. Así lo pone de manifiesto el personaje de Herodes Agripa, el único amigo de Claudio desde la niñez, que a pesar de su bondad y claudio4amor por él no puede evitar que la ambición nuble su juicio durante algunas fases de su vida. Sin embargo, al observarse a sí mismo le dice a Claudio: “no te fíes de nadie, no te fíes de mí..” en la mejor forma que he visto de poner de manifiesto lo que es la amistad real entre humanos. “No te fíes de mí...” es el resumen que haría sobre lo que trata de poner de manifiesto la serie: un hombre viéndose reflejado en el agua y sintiendo conmiseración por sí mismo y por el resto al mismo tiempo.

Cuando todos los suyos han muerto, Claudio se deja matar por su esposa. Testigo y superviviente único de una época, se da cuenta de que su tiempo ha pasado, de que ya no conoce a nadie y de que no vale la pena continuar viviendo entre la cuadrilla de lobos. Siempre vivió entre animales salvajes, bípedos animales, y continuarán existiendo ellos, y gobernando, pero los suyos, sus depredadores, ya se han ido todos dejándole sólo. Claudio no es nadie sin su manada, era, para mal y para bien, su manada.

Hurt ha muerto, pero Blessed y Philips, ya octogenarios, siguen resistiendo. Larga vida, Livia y Augusto, inmortales.

El joven papa

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Repito una vez más que no soy un visualizador compulsivo de series. Sin embargo, también puedo decir que he visto las más grandes de la historia de la tele, prácticamente todas. Leí un artículo de Diego Manrique sobre ésta, y siempre sigo al pie de la letra sus recomendaciones, que me han dado muchos buenos ratos. Además, Sorrentino es para mí una garantía.

jovenpapa2No sabía qué esperar de “El joven papa”. Tienes que ir siempre con los ojos limpios de prejuicios a ver a Sorrentino. Desde “Il Divo” me confieso maravillado por este realizador estrambótico y único. En mi próxima visita a Roma llevaré en un pendrive “La gran belleza” para volver a visionarla cuando descanso de las caminatas por la ciudad caótica y única. Y no me perderé la ocasión de subir a la parte alta de la basílica de San Pedro para ver el punto de vista que tenía Lenny Belardo cuando lanzaba sus diatribas incendiarias a los feligreses.

Jude Law es un tipo que hace tiempo que me cae bien. El papel le viene como anillo al dedo. No esperéis discursos anti católicos en esta serie, ni lecciones morales, esto es cine, o series que son como el cine, idiota. Sorrentino es un clasicista decadente, en cuyos argumentos los principios y los fines se tocan simplemente de manera tangencial, sin aparente sentido. Retrata mediante el caos el universo italiano y romano como nadie lo hace, sin aburrir ni caer en la autocomplacencia ni en la fácil crítica.

No hay nada mejor
Que estar quieta frente a un espejo
como es justo que sea
cuando su cabeza baja
Y toda la vida
gira infinitamente sin un porqué
y todo viene de la nada
y nada queda sin ti


Paolo Sorrentino ama conjuntar los cuadros de Caravaggio con la cultura pop, los planos cinematográficos clásicos con lo estridente finamente hortera, lo sagrado con el sudor del sexo. Las imágenes de esta serie son poderosas desde el primer minuto al último. Se desarrolla como una película de ocho horas que podría verse perfectamente como un todo único. De hecho, ya se ha firmado una segunda parte pero parece que no tendrá que ver en casi nada argumentalmente con esta primera temporada, sino que incluso cambiaré el título como si fuera una secuela más que una continuación al uso.

No solamente encontramos a un Law sembrado en el gesto y en la forma de expresarse. También podemos ver a un absolutamente genial por lo terrenal Silvio Orlando interpretando al cardenal, ateo y fan del Pipita Higuaín, Voiello, a una maternal Diane Keaton, y a unos secundarios de absoluto lujo capitaneados por Javier Cámara.jovenpapa3 Éste último protagoniza, a modo de película dentro de la propia serie, un capítulo magnífico escenificado en Estados Unidos en los que personifica como nadie el carácter terrenal de los sacerdotes católicos. Para mí este capítulo es de lo mejor cinematográficamente hablando que he visto este año y Javier Cámara borda el mejor papel de su carrera.

Lenny Belardo busca a sus padres jipis que lo abandonaron de niño y se convierte, por la gracia de los milagros divinos y de las casualidades humanas impulsadas por el poder y la codicida, en el vicario de Cristo en la Tierra. El hilo argumental es para Sorrentino un vehículo para transmitir, mediante encuadres como puñetazos en la cara, sensaciones y lugares al espectador. La fotografía y el color resultan esenciales en su obra, clasicista y narcisista a partes iguales pero sin empalagar ni abrumar. Su universo es ensordecedor y estridente, brillante. Entre bambalinas deja observar por el ojo de la cerradura el cartón piedra de la vida humana con una visión entre tierna y ridícula. Sus paisajes estridentes reflejan el interior de la vida que corre por las venas del universo de esa península con forma de bota en la que la ley y el estado se encuentran diluidas.

La serie es una patada en los huevos atizada con guante de seda. Por una parte un golpe para los que buscan algo que haga sangre a la iglesias católica, que no encontrarán ninguna munición en ella para armar sus delirios; por otra por mostrar la carne y el hueso que son El Vaticano, pero de una forma amable, ya que son un reflejo de lo humano que les rodea relatado a través de una institución jovenpapa4que condicionó y desarrollo, nos guste o no, a la sociedad occidental durante siglos. El hombre necesita creer, aunque lo niegue y blasfeme, aunque afirme en alto que es ateo hay una lucecita verde al fondo del paisaje que le llama a intentar perdurar. Necesitamos golpear la puerta de esta corte de los milagros para no enloquecer, somos sus hijos bastardos.

Milagros mezclados con el clero más terrenal invadido por las pasiones y las penas humanas. Papas y cardenales ateos mezclados con Jimmy Hendrix y con la ciudad sobre la que se edificaron cientos de iglesias mientras que otros cientos de burdeles funcionaban a pleno rendimiento. Roma, ciudad del hombre.

Grazie, Paolo.


Cuaderno de vacaciones para adultos

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apropcadalsoCartas marruecas de José Cadalso. Recomendación de Miss Morgado.

Quizás descubrí este libro en mi adolescencia, eso justificaría que estuviera en la estantería de mi habitación. Probablemente formara parte de ese grupo de grandes libros de la historia importantes de conocer que te incitan a leer en el colegio. Digo probablemente porque a pesar de ello, durante todos estos años, no había reparado en él, ni tenía consciencia de haberlo leído y ha sido de forma casual que he vuelto a él.

Libro de fácil lectura, con un vocabulario cercano y una narrativa realista de la sociedad española en su comienzo de decadencia del s. XVIII contada  desde los ojos de un visitante marroquí a su tío al otro lado del Estrecho.

En aquella época de cambio hormonal es probable que no contara con la madurez suficiente y necesaria como para comprender las ideas subyacentes y los matices históricos descritos en esta obra.

Por ende, es muy posible que la ardua comprensión de los demás libros que están a su lado en la estantería se haya vuelto más fácil hoy.

aproposmatutePequeño y añorado teatro. Recomendación de García Cardiel.

Me gustaría recomendarles un libro, Pequeño Teatro, de mi querida, aunque nunca la conocí, de mi querida, decía, Ana María Matute. Se trata de su primera novela, redactada con 17 años, aunque me pregunto cómo una muchacha de 17 años puede atesorar, no ya esta técnica literaria (eso se puede aprender, dicen), sino sobre todo esa sensibilidad, esa sabiduría atemporal que se disfraza de sencillez.

En Pequeño Teatro se despliega la vida de un pequeño y aletargado pueblecillo costero, zarandeado apenas por la llegada de un estrafalario extranjero. Un pueblecillo costero observado, descrito, vivido es quizá la palabra exacta, por un pilluelo huérfano al que nadie hace caso. Un teatro de apariencias en el que las gentes creen que actúan pero no son sino marionetas, mientras una amargura con olor a salitre lo tiñe todo. Una sucesión de escenas truncadas que imbuyen al lector de una añoranza, no sabría decir respecto a qué, una añoranza, decía, irresistible.

aproposvargasTravesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa. Recomendación de María G. Antúnez.

Publicada en 2006, Travesuras de la niña mala es la primera novela de amor de Mario Vargas Llosa. Con la única pretensión de vivir en París sin altibajos, Ricardo Somocurcio, el protagonista de esta historia, se enamora locamente de una persona tóxica (o eso diría ahora la gente de bien) y la sigue durante cuatro décadas por diferentes rincones del mundo. Así, el escritor nos invita a un interesante viaje por el Perú de los años cincuenta; el París de los sesenta; el Londres hippy de los setenta; el Japón de los ochenta y el Madrid de la movida.

Me gustan las historias que no versan sobre el amor romántico que nos quieren imponer, porque, al fin y al cabo, nadie se cree los cuentos del “y fueron felices y comieron perdices”. En Travesuras de la niña mala, Vargas Llosa sabe dar en el clavo de la cruda realidad, que no es otra que la del “no quiero nada serio”.

Tardó en escribir sobre el amor, pero lo hizo de diez. Al menos a mí y a la Preysler nos ha conquistado, y eso es mucho.  

apropositodemundanita

aproposmekoaJohnny Mekoa. Recomendación de Benny del Paso.

Existe una dirección en el centro de Johannesburgo donde confluye la historia musical negra del país. Dorkay House abrió sus puertas a principio de los 50, para acoger y formar a los músicos de jazz que buscaban el dorado en las calles de Johannesburgo. Johnny Mekoa compartió dirección con lo más aventajado del jazz sudafricano de los años 60 y 70.

Aficionado al jazz urbano consumido por la clase trabajadora negra, formó con otros colegas The Ministers. Johnny Mekoa y su The Ministers fueron estrellas sonoras de la vibrante vida de clubs de jazz del centro de Johannesburg. La trompeta de Johnny sigue resonando en la vida nocturna de la ciudad del oro.



aproposgummoGummo. Recomendación de Daniel Prieto.

Esta peli me gustó. Y mucho. Es una de esas que llaman "cine independiente". Nunca entenderé muy bien esta etiqueta ya que creo que, por definición, todo el cine debe ser independiente. Tiene la capacidad de atraparte desde el comienzo o
a
lo
mejor
solo
es
que soy
un
pobre
loco
que esta noche está un poco borracho
pero te juro que Gummo no te dejará indiferente. La escena en que un tarado, uno de esos miles de rednecks que pueblan nuestros queridos USA, descarga toda su furia contra una silla, me parece de lo mejor que se ha rodado en lo que llevamos de siglo... no sé si eso es bueno o malo. Decídelo tú. Yo es que últimamente me dedico a beber vodka con naranja y a veces, como ahora, no puedo pensar con claridad. Solo sé que soy una de las fuerzas líricas vivas más poderosas y trabajo de camarero para poder pagar los 5.000 euros que vale esta puta cocina que jamás usamos... eso por no hablar de la hipoteca. Soy una especie de tarado que aún cree que es posible cambiar el mundo... hasta que veo quiénes actúan en los festivales del verano y entonces pienso que todo es una puta mierda y que caminamos hacia el apocalipsis. Veo los cadáveres de todos esos niños inocentes ahogados en el Mediterráneo, asesinados en Siria, veo toda esa barbarie que a nadie le importa
una
puta
mierda
y entonces María, mi hijo, mi hermano y mis padres
son
lo único que me importa. Y me siento tan pequeño y tan incapaz de todo que
me duele
mucho
y en en corazón se me pone un hueco negro que no me deja ni pensar. De niño, cuando me iba a la cama, me imaginaba qué había antes de la nada, antes de la Tierra, de Dios y de la materia, y lograba una sensación orgánica. Hace años que he perdido esa capacidad de imaginar e incluso palpar el caos. ¿Por qué?

aproposselfieSelfie. Recomendación de Bonifacio Singh.

Hace un par de semanas recomendé está película a unos pazguatos de amigos, que salieron echando chispas e insultando a su director tras verla. Tienen un mal gusto galopante, no les dije que entrasen para joder como suelo hacer, es que esta película está muy bien. Rodada con cuatro duros y medio, creo que no deberíais perdérosla este verano, lo veo tarea obligada para vuestras obtusas mentes. Si sois idiotas, por supuesto no vayáis. Es una patada en el estómago y una refinada risotada en la cara de muchos, tanto de los que se carcajea a simple vista como de los que lo hace subrepticiamente sacando sus caretos de imbécil. Para poner en ridículo a gente tan jodidamente idiota como Esperanza Aguirre o Ïñigo Errejón sólo hace falta ponerlos en pantalla, sin más. Una película en la que los ciegos son los que mejor ven, en la que el humano es falso por naturaleza y en la que las ideologías son pintadas como lo que en realidad son: todas una puta mierda, una farsa.

aproposberlin2Tratado para mujeres de la limpieza, de Lucía Berlín. Recomendación de Bonifacio Singh.

Resulta obligatorio cerrar esta temporada de LNMO recomendando que leáis, pedazo de vagos e iletrados e idiotas los relatos de Lucía Berlín recopilados en este libro. Las voces masculinas suelen llegarme mucho más, pero Lucía es un alma gemela. Es sencillamente maravillosa, un diamante rescatado casi de la nada que nos hace tener esperanza y pensar que hay alguien al otro lado, o que hubo alguien, que no todo está perdido en cuanto a la existencia del talento y de las personas con las que conectas a través del tiempo y el espacio. Lucía Berlín no se necesita más que a sí misma, a su pensamiento. Lo cotidiano es en el fondo lo más trascendente de lo humano. La literatura contiene mucha más filosofía que la filosofía misma si tienes algo de intuición para rellenar los espacios imaginarios del mapa que marca y de proyectar a los demás, uniéndolos a ti, en tu imaginación. Os sonará todo esto a rollo, a mi me da igual, sinceramente. Intentadlo. Bucead en ella, igual a través suya un día nos encontramos frente a frente.

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