mercado
  • Home
  • Noctámbulos
  • Mercado Navas
  • ¡A mi, plín!

Prensa miserábel

miserabel1

Querería, antes que nada, pedirlles que me desculpen por escolmar, esta vez, o galego coma lingua de opinión. Con esta intervención nun idioma que ando a aprender, querería amosar o meu amor polas linguas romances ben como a idea de que estas institucións culturais deberían servir máis para unir que para separar as persoas. Agardo que non teñan ningún problema en seguirme. Imos aló.

miserabel2Rafael Nadal Parera acaba de se proclamar por décimo cuarta volta campeón dos Internacionais de Tenis de Francia en Roland Garros. Xa é portada, como mínimo, das seccións deportivas da meirande parte dos xornais de España... e do mundo. Mais non se fagan Vostedes ilusións, non o será nunca en Nós, periódico voceiro do independentismo galego, onde endexamais teñen cabida novas nas que non interveñan dalgún xeito protagonistas da súa Galiza (o topónimo Galicia, igualmente válido, non o verán escrito ningures, pois é considerado signo de tepedeza).

De maneira que, hoxe, por exemplo, a primeira nova é que o Deportivo xogará unha final para ascender á... Segunda División (dito así, sen a precisión de que se trata, xaora, da Liga Profesional do Fútbol Español). Seguirán a falar do Deportivo ata que as esperanzas aguantaren e, se o soño do ascenso se murcha, voltarán tratar da lexítima oficialidade das seleccións galegas ou de calquera equipo o deportista galego que consiga un logro en calquera eido, por moi marxinal que este sexa.

miserabel3É indubidábel que Nós é o lugar onde se poder ler o mellor galego que se escribe na prensa nese idioma aínda que teño que admitir que deixei de o facer pola insuportábel visión tendenciosa de demasiados dos seus contidos.

Fica claro con este tipo de no-nova que o odio, combustíbel do que se nutren os independentistas, se pode plasmar non só a través do que se di senón tamén a través do que se cala. Isto fai que a expresión da cabeceira do xornal galeguista semelle máis ben unha especie de brinde ao sol ou de falso amigo. Non se eganen Vostedes: o seu Nós, lonxe de apertar o conxunto dunha comunidade de lectores en galego, o que fai é excluír a todos aqueles que non comunguen co exclusivismo nacionalista. Trátase dun nós tan illado coma a aldea gala das bandas deseñadas de Astérix. Un nós que produce un certo rubor alleo nestes tempos tan convulsos que estamos a vivir (e que non teñen trazas abondas de mellorar a curto prazo). Tempos nos que parece cada vez máis claro que a unión fai a forza perante os desafíos de todo tipo que nos ameazan.

Pois ren, señores de Nós. Seguide así, eructando indixestións e perdendo lectores. Prefiro os padecementos formais na Voz de Galicia á vosa ortodoxia lingüística que me deixa adoito un sabor a fel.

E pido, máis unha vez, aos meus lectores, que me excusen. Non volverá acontecer. O, polo menos, non acontecerá para voltar criticar a eses miserabeis de Nós.

Imprimir

Espera

espera1

Hay momentos en la vida en que nos toca esperar y no soy yo de las personas que se caractericen por su paciencia. Bien lo saben los que me conocen. Ni me gusta esperar ni tampoco que esperen por mí ni por lo que de mí dependa.

Mis cincuenta y cinco años tampoco me han hecho progresar mucho en ese sentido a pesar de que, a mi edad y cada vez que encuentro la ocasión, aconsejo a los más jóvenes obrar como los futbolistas veteranos a los que les toca salir al campo cuando el partido está a punto de ponerse imposible. Es decir, no correr como si no hubiera un mañana a por cualquier balón sino leer con calma la fase de juego, colocarse bien y saltar sobre la buena ocasión. Así, si se sabe aguardar por ella, se aprovecha ese caudal de energía del que aún se dispone.

espera2Llevo ya más de un mes esperando a que concluya un episodio de salud que me auguro que no resulte grave pero que está ahí, en la filigrana del papel en el que voy escribiendo mi vida, asomando de vez en cuando la cabeza para hacerme dudar de todo lo que creo que me queda todavía por hacer.

Intento rescatar y mantener viva la llama de las mejores y más autorizadas opiniones que he escuchado verter sobre casos como el mío para que chamusque cualquier atisbo de negrumbre en la perspectiva.

Repaso los sueños premonitorios de los que consigo acordarme y que, hasta ahora, han anticipado de manera implacable todo lo que ha ido aconteciendo.

Me asombro de la capacidad que tengo de domeñar la situación, de convivir con el desasosiego y de compaginarlo con otras esperas mucho más ilusionantes aunque, seguramente, igualmente intrigantes en cuanto, Dios quiera, la primera de todas se haya definitivamente evaporado.

espera3Es curioso cómo el castellano ha reunido en una sola forma lingüística el exspecto y el spero latinos, de modo que, para cualquier estudiante extranjero, resultará, a veces, complicado desentrañar el verdadero significado de frases como "Te espero" o "Esperamos el fallo del tribunal". Y es que, ya en latín, spero podía significar tener confianza o bien temer algo, según el contexto en el que se empleara el verbo.

En cualquier caso, prefiero refugiarme en mi espero, que hacerlo en agardo, aspetto o j'attends. Me aplico esta especie de tratamiento lingüístico preventivo que me mantiene con un cierto optimismo.

Mientras, procuro que la rutina cobre más sentido que nunca, impidiendo que estos días no sean como los célebres 'minutos de la basura' de los partidos de baloncesto.

Me voy conociendo y espero que no se me ponga mucho más tiempo a prueba. Por ahora.

Imprimir

Diálogo

dialogo1

Les voy a confesar que ésta es una de las colaboraciones que más me ha costado arrancar y, quizás también, la más inevitable, acostumbrado como está uno a intentar arrojar luz a los asuntos que nos acucian.

La guerra en Europa ha vuelto y ésta de Ucrania me pilla al cabo de un carrusel de calamidades que comenzaron con la crisis económica de verano del 2007 y prosiguieron con las mal llamadas Primaveras árabes, el expansionismo del Estado Islámico y la pandemia de la que aún no hemos salido.

dialogo2Sé que hubo y sigue habiendo otros conflictos tanto o más graves en el mundo (Eritrea, Somalia, Yemen, etc.) y que están latentes muchos más debido, esencialmente, a los desequilibrios de todo tipo que provoca la civilización que conocemos. Sin embargo, reconozco que la invasión de Ucrania por Rusia me provoca una infinita tristeza y una enorme sensación de impotencia.

Me deprime comprobar que hay todavía insensatos con un enorme poder para imponer su visión de las cosas a costa de aniquilar todo lo que se interpone en su macabro camino. Con todo, lo que más me frustra es contemplar el patético tropismo de los millones y millones de acémilas que acaban por validar la catástrofe.

Ante la escalada de violencia a la que estamos asistiendo en la guerra que están librando Rusia y Ucrania, son legión los que se dicen pacifistas y-o antimilitaristas. A este respecto, es curioso comprobar cómo éstos sólo pueden manifestarse libremente en el ámbito de los Estados no autoritarios. Aquéllos que han intentado hacerlo en el marco de regímenes dictatoriales ya han sido arrestados. Así que demasiados pacifistas del llamado 'mundo libre' consideran que la guerra debe cesar a toda costa y que su culpa recae directamente en los ucranianos, que apostaron por intentar dotarse de un régime político democrático y liberal.

En último término, los culpables seríamos los occidentales a los que nos respetan nuestros derechos por haber 'contaminado ideológicamente' a los ucranianos.

dialogo3Según estos autodenominados pacifistas y antimilitaristas, lo que ha de imponerse en el mundo es una especie de fatalismo político-geográfico por el cual los ciudadanos nos tenemos que contentar con el régimen que nos haya correspondido en el Estado en el que hayamos visto la luz.

Llama la atención que estos pseudo pacifistas-antimilitaristas estén generalmente a favor de que los países ricos abran de par en par sus fronteras para acoger a todos aquellos inmigrantes que busquen entre nosotros un futuro mejor. O sea que un subsahariano tiene todo el derecho del mundo a establecerse en Occidente pero un ucraniano no puede aspirar a vivir en democracia.

Sorprende igualmente que los abanderados del 'haz el amor y no la guerra' no se acuerden tampoco del futuro que les espera a todas la minorías que tan ardorosamente defienden en nuestro ámbito: las mujeres maltratadas, los homosexuales, los veganos, los animalistas, etc. Es como si, a sus ojos y por ejemplo, la mujer iraní no fuera digna de perseguir los mismos logros que los que las nuestras han ido alcanzando.

dialogo4Una de las estrategias que más están haciendo valer estos señores es la del diálogo. Dialogar es la intermediación a la que se refieren dos personas civilizadas para solucionar un conflicto sabiendo que entraña por ambas partes una cesión de pretensiones. Pero, claro, esto supone que dichas personas estén formadas en ese juego. Un hombre no puede dialogar con un león, una madre con un niño de 3 años, un demócrata con un déspota. Sencillamente porque no comparten los mismos esquemas.

De modo que nuestros pseudo-pacifistas pretenden que los ucranianos apuesten por el diálogo, lo que significa ceder a todas las pretensiones del tirano al que se enfrentan. Y, así, renuncien a todas esas veleidades que sólo pueden ser el privilegio de aquéllos que se lo aconsejan.

A mí, lo que me gustaría es que, si tan dispuestos están a dialogar, que sean ellos los que envíen una comisión al Kremlin y, tras pedir perdón por todas las ofensas y provocaciones de Occidente, que dialoguen para concluir que Ucrania debe olvidarse de ser un Estado soberano.

Imprimir

lanochemasoscura