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Me hago mayor

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Aún recuerdo el momento: estaba tomando una cerveza en un bar de Toulouse, era la Happy Hour y dos pintas salían por 5,20 €. Empecé a mirar a mi alrededor. Todos eran estudiantes universitarios de primer año de carrera, pidiendo metros de pastís (el anís típico de Marsella) y babeando entre ellos. Fue entonces cuando me sentí fuera de un lugar que me había pertenecido hasta hacía poco tiempo atrás. Y qué incómodo.

Mi amiga y yo, ambas de 26 años, comenzamos a hablar de personas en común, más o menos de nuestra edad.

Muchas de ellas se estaban casando y/o teniendo hijos.mayor2 Y nosotras allí, tomando una cerveza, gastando nuestros ahorros en un viaje y sin pensar más allá de lo que haríamos el día siguiente.

Antes creía que la gente se estaba volviendo loca, que no podía ser que quisiesen formar una familia “tan pronto”. ¿Cómo puede ser que le den cuerda al reloj biológico con 25 años? Pero parece que la equivocada era yo, que no es raro pensar en hipotecar el futuro cuando cumples el cuarto de siglo. No me hace falta más que mirar a mi alrededor para comprobarlo.

Cada vez que me sale un anuncio de Clearblue en las redes sociales, me indigno con la marca y cuestiono la segmentación que está haciendo para su publicidad. Sin embargo, siendo realistas, soy una mujer en edad fértil Y ESO SÍ QUE DA MÁS NÁUSEAS QUE UN EMBARAZO. No sé si es un tema de egoísmo o simplemente no estoy preparada para ser madre, pero no quiero ni pensarlo. Si hace relativamente poco (o eso quiero creer), yo estaba jugando a las muñecas… ¿cómo voy a tener un hijo?

Y lo de casarse lo veo más lejano aún. ¿Con quién sino mi almohada voy a contraer matrimonio? Con lo mal que está el mercado entre el Tinder, el ghosting y el “no quiero nada serio”, a ver quién va a permanecer a mi lado en la salud y en la enfermedad todos los días de mi vida. Ya me respondo yo sola, antes de que vengan a aguarme la fiesta: NADIE.

Con este percal, no me queda otra que mirarme constantemente en el espejo para comprobar si me ha salido alguna cana o arruga de expresión. Pero no, sigo impoluta. Será que mi reloj biológico está más derretido que los que pintaba Dalí. ¡Que alguien pare el tiempo!

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Gente en la conversación

  • Invitado - José Manuel Mercado Navas

    Tengo cincuenta y un años y comparto mi vida con mi madre, que tiene 79, un Labrador de 7 (el veterinario me dijo hace poco que estaba el can entrando en su tercera edad) y un Bichón Frisé de 11 (al que le quedan como mínimo 4 años de vida). Madurar implica darse cuenta del paso del tiempo e irlo encajando de la mejor manera posible. Nadie nos prepara para ello. Es ley de vida. Ventaja: se disfruta más el instante, se desecha todo lo que no interesa, se pierde menos el tiempo (y menos aún con determinadas personas) y se pregunta uno qué va a ser de esas generaciones que siguen y a las que ve poco o nada armadas para el tsunami que se les viene encima. Bienvenida al Club de los Mayores. Pregunte por mí en Recepción.

    de Getafe, Madrid, Spain
lanochemasoscura