Bonifacio Singh: Madrid Sumergida

Al final de la escapada

No te quiero porque no te odio
viento frío del sur y caliente del norte,
volvemos a casa por encima de las nubes,
respiro con dificultad entre tus cenizas.
El whisky nos sienta tan bien,
cervezas en el aire cantando aleluya,
Jeff Buckley nada confiado en el río,
está prohibido correr
por los pasillos del museo.

Nace un nuevo año colgando de su muro
infranqueable,
buscando refugio
caminamos como veletas
latiendo
en el corazón de las calles.
Bosques artificiales y puertas arrancadas,
¿es el fin del camino?
No sé cómo volveremos a casa,
en el desierto hace frío y luce el sol
helado y caliente.
Prendimos la hoguera y ardió todo
sin que saltara ni una chispa.
¿Dónde estabas cuándo pisamos la luna?
Imaginaba que viviríamos allí para siempre
y vas y me pillas con estos pelos
en las piernas.

Ni te quiero ni te odio
porque no me dejas dormir tranquilo
y en medio del desierto apareces
aunque parezca que todo se hunde,
tu Madrid resucita en mi estómago,
como whisky barato
y cerveza con sabor a saliva.
Dejaría que me pegaran
un tiro
por ti
con balas de fogueo.


Añadir comentarios
  • No se han encontrado comentarios
lanochemasoscura