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Con las botas puestas

Ahora que supongo que todos tenemos un poquito más de tiempo para dedicarnos con mayor fruición y calma a todo aquello que nos gusta, me voy a permitir sugerirles que vean, completamente y en el orden en que vienen propuestos, estos dos documentos audiovisuales. Se trata de dos actuaciones protagonizadas en un relativo corto espacio de tiempo (no más de dos años) por Andrea Parodi, una de las voces más particulares de la música popular italiana y sarda.

La primera canción, Hotel Supramonte, fue compuesta por Fabrizio de Andrè durante su cautiverio en las montañas de Cerdeña a manos de la Anónima Sarda. Trata de la soledad del secuestrado que añora un amor que lo ignora. Viene precedida por un breve fragmento en el que el cantante genovés explica su devoción por la isla.


La segunda pieza, Non potho reposare, es una preciosa melodía amorosa en sardo logudorés que Parodi dedica a su compañera. Ésta sube a escena y comprobarán que sobran las palabras.


No es el momento de decir mucho más. Ya habrá tiempo y lugar para hablar de Cerdeña, del sardo y de los Tazenda. También de Fabrizio De Andrè, fallecido seis años antes.

A través de estos dos testimonios, deseo, simplemente, hacerles llegar mi admiración por todas aquellas personas que entienden vivir su vida como la sienten por encima de todos los reveses que ésta les pueda dar.

Misma persona, mismo lugar, casi mismo atuendo, muchísimo amor y la promesa de un descendiente que, un día, estará orgulloso de su padre.

Disfrútenlo.

 

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