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Intemperie



Estoy asistiendo a la progresiva vandalización de un vehículo con matrícula de Gibraltar que se quedó averiado a principios de semana en el arcén de la M-50, sentido Sur, en las proximidades de Coslada. Unos conos, a su alrededor, delimitan un mínimo espacio de seguridad. Nadie lo ha retirado. A saber por qué.

Empezaron a liarse a golpes con el maletero para intentar forzar su apertura (en distintas sesiones diarias). A fecha de hoy, sin éxito. Ayer, desmontaron el parachoques delantero. No sé en qué estado me lo encontraré esta tarde porque me he distraído a la ida. Supongo que peor.

Es curioso comprobar lo difícil que resulta respetar tanto 'lo que no hay' (es decir, lo vivo o lo inerte que está y se cree que no es de nadie) como 'lo que hay' (es decir, lo que se interpreta como algo que se impone abruptamente en un determinado entorno).

Las estadísticas oficiales dicen que, en los márgenes de nuestras carreteras nacionales, autovías y autopistas, los servicios de limpieza recogen, cada mes, una tonelada de basura por kilómetro lineal.

Simultáneamente, parece imposible preservar la integridad de cualquier objeto o elemento de mobiliario 'goloso' durante más de veinticuatro horas.

intemperie2Imagino que todo esto obedece a causas antrópicas. Quiero decir con ello que debe de haber individuos empeñados en hacer valer el trabajo de los operarios de los servicios de limpieza, por un lado, y recicladores de lo ajeno que se comportan como las alimañas, las moscas verdes, los gusanos y las hormigas, por el otro. Quizás, las dos funciones coincidan en algunos.

Antes, oficiaban los rigores de la intemperie. Etimológicamente, aquello que no se encuentra a una temperatura adecuada y, por extensión, unas condiciones ambientales que daban cuenta de todo cacharro o bicho viviente sometido sistemáticamente a su extremosa ley.

Esta poderosa fuerza es la que ha dado picante y glamur al trabajo de los arqueólogos, la misma a la que se quisieron medir estilitas y dendritas desde el siglo V.

Por cierto, ¿se imaginan Vds. lo que pasaría si, en esta época de cambios y previsibles revoluciones, Simeón, Teodulo, Alipio y compañía fueran trending topic e hicieran adeptos? Su rebeldía y la interpretación rigorista del credo cristiano los llevó a buscar el aislamiento y la penitencia retirándose a lugares apartados donde subirse a un árbol o a una exígua plataforma en lo alto de una columna. Se trataba de aguantar y predicar con un ejemplo contrario a unas prácticas que ya comenzaban a desvirtuarse. La gente acudía a visitarlos, les izaba una capa, una sombrilla, alimentos. Y ellos ahí, año tras año, desafiantes y desafiando la itemperie.

¿Se lo imaginan? Los yermos y los montes salpicados de aupados arrepentidos o sin pretendida mácula. Mujeres y hombres asistidos. O muertos por la intemperie.
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