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Maniquí

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Tras el segundo gol que nos metieron el otro día los ingleses, su autor decidió celebrarlo quedándose por unos instantes petrificado en una postura divertida a la vez que desafiante. El comentarista glosó la iniciativa diciendo que no hacía sino reproducir una moda que se había vuelto epidémica en las redes sociales. Desde ese día hasta el momento en que me pongo a escribir estas líneas, no cesan los ejemplos de este tipo con los que me topo en los distintos canales de comunicación audiovisual que frecuento. Gentes de toda clase y con la única condición de disponer de un "teléfono inteligente" se entregan ya a esta práctica con la inmediata voluntad de difundir sus particulares composiciones a amigos, conocidos y "seguidores". En algunos casos, "el maniquí" llega, incluso, a ser masivo. Sospecho que esta posibilidad lo hace todavía más interesante.

maniqui2Hoy, no parecería más que soy de los pocos que todavía no se han atrevido a seguir esta tendencia al menos una vez. Pero ya les puedo asegurar de que no es por no disponer de un "teléfono inteligente".

Y es que, en primer lugar, tengo que reconocer que soy bastante reacio a agregarme a las muchedumbres y que me pueden llegar a dar miedo muchos hombres y mujeres haciendo o pensando lo mismo a la vez y ello por mucho que yo pueda compartir ese pensar o ese hacer.

En segundo lugar y en relación más directa con el fenómeno que nos ocupa, creo que su plasmación es sintomática de algunas características específicas de la "sociedad conectada" que conocemos. 

Por un lado está la voluntad de dotar de mayor duración al instante artificialmente prolongado mientras se aguanta una postura. Esta ficción obedecería al deseo de oponerse de alguna manera a la fugacidad de la rutina. Sería un modo de dar a entender que no estamos satisfechos de la velocidad a la que se precipitan nuestras vidas. Una captura del presente, del tiempo que huye. Por ahí, nos inscribimos en la historia de una de las más nobles y legítimas aspiraciones de los individuos: permanecer en su propio recuerdo y en el de quienes los sucederán.

maniqui3Por otro lado subyace la reivindicación de lo estático frente a la supremacía del movimiento en nuestra sociedad. Me gustaría creer, a este respecto, que podría, incluso, tratarse de sugerir un correlato del texto. El texto está constituido por elementos estáticos por mucho que éstos puedan evocar imágenes o pensamientos en movimiento. Esta consideración me conduce también a juzgar como positiva la moda en cuestión.

Ocurre, sin embargo, que lo que está circulando por todo el mundo no son instantáneas robadas que puedan apuntar a lo que Ortega llamaba la "Intrahistoria de los pueblos" que puedan dar cuenta de cómo éramos a principios del siglo XXI sino a unos posados que no persiguen, en el mejor de los casos, más que proyectar cómo nos gustaría que esas instantáneas robadas nos sorprendieran. Un modo de rechazar lo que podemos aparentar ser para proyectarnos en una imagen más consonante con aquélla con la que nos gustaría que los demás nos asociaran.

Una parte del "progreso" reciente nos separa progresivamente de la verdad, de la realidad, de lo que somos, de donde venimos, de la tierra. Nosotros, en vez de rebelarnos contra ese alienante y deprimente destino, decidimos subirnos a su carro en el consuelo de que nuestra obscena imbecilidad compartida nos la pueda hacer más soportable. Al fin y al cabo, ¿acaso no somos la generación más "guay"?

 

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