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Minis

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Mini Jobs, mini Majors. La máxima de menos es más queda proscrito a un eslogan minimalista. El mega-marketing golpeándonos los sesos hasta dejarlos como una tortilla mejicana. El departamento de comunicación de la alcaldesa de Cape Town ha marcado un super gol a la prensa reducida a “minis”. Los periódicos han abierto sus rotativas con el siguiente titular: “la ciudad de Cape Town quiere superar la planificación espacial del apartheid con mini alcaldes”. Un nuevo modelo de gobierno municipal que acabará con la antigua y actual división espacial de la ciudad. Mi apetito por saber más y descubrir una nueva fórmula mágica para acabar con el pasado colonial que sigue condenando a está hermosa ciudad a ser la insignia de una planificación urbanística racista. Y me topé con el marketing político servido frío sobre papel de periódico.

Las preguntas empiezan a caer como la llovizna. Suavemente, insinuante. ¿Cómo era la planificación espacial de Cape Town bajo el régimen del apartheid? ¿Cómo se puede transformar un diseño urbanístico racista en un diseño urbanístico no excluyente? Las repuestas llegan como una apisonadora. La ciudad ideal del apartheid, e implementada por sus diseñadores, se erigía en un espacio urbanístico dividido en zonas residenciales para cada grupo racial. El centro de la ciudad, y sus barrios próximos, eran de residencia exclusiva para blancos. Las periferias de la ciudad, cuanto más alejadas mejor, eran de residencia exclusiva para negros, coloured e indios. El diseño se hizo realidad con la legislación aprobada bajo el sistema apartheid, desembocando en miles de deportaciones y desplazamientos forzados. Deportaciones a los Bantustans (territorios adscritos a grupos raciales) y mudanzas forzadas desde los barrios del centro, como el District Six, a las periferias de la gran ciudad, los Townships. A pesar de los años en democracia transcurridos, este sigue siendo el plan urbanístico de la ciudad de Cape Town.

minis4Cómo superar ese diseño espacial racista, la actual alcaldesa, Patricia de Lille, encontró la solución con cuatro mini-alcaldes que “mejorarán el proceso de consultas entre el ayuntamiento y los residentes de Cape Town”. Rebobino. Un territorio configurado espacialmente en zonas residenciales por razas, es transformado en un territorio configurado espacialmente en zonas residenciales no excluyentes con la subdelegación del poder de la alcaldesa a cuatro mini-alcaldes, que actuarán en su nombre para garantizar los servicios y suministros de una manera “equitativa y justa”. La fórmula mágica producida por la mente de los políticos a cargo del gobierno municipal de Cape Town. Mini alcaldes que escuchen a los habitantes de Cape Town.

Y las dudas entran en la mesa de juego. ¿No es necesario que las comunidades excluidas del centro de la ciudad bajo el régimen apartheid vuelvan a recuperar sus calles y edificios?. ¿No son necesarios programas de mini alquileres de unidades de viviendas para los excluidos en el centro y barrios colindantes?. ¿No se alargará el proceso de toma de decisiones con más intermediarios?. ¿No se duplicarán las cuantías de dinero para pagar los servicios adscritos a los nuevos mini-alcaldes?. No. Si expresamos nuestras dudas, una respuesta avanza a martillazos hidráulicos. La fórmula para acabar con el legado de discriminación racial es “mejorar el proceso de consultas entre el gobierno municipal y los residentes de cape town”. Mini argumento.

Recuperar los sesos convertidos en tortilla mejicana tras el golpe infligido por el marketing político, no es fácil. Pero lo intentamos. Desde 1994, la forma de elegir los gobiernos municipales sudafricanos está basado en un sistema pluralista con distritos uninominales, en el que los ciudadanos eligen un concejal por distrito. Esto implica un fuerte vínculo entre el representante municipal y los ciudadanos del distrito. La idea es que los concejales de distrito conozcan de primera mano las necesidades, conflictos, problemas de las comunidades que representan, y que sean castigados si no atienden las preferencias de sus representados. Avivemos entonces. Qué función mágica desarrollarán los mini alcaldes, que no realizan ya los concejales de distrito. Sigamos reavivando los sesos.

minis2El ayuntamiento de la ciudad bañada en el cabo de la buena esperanza está en manos del partido político que se remonta a los años del apartheid, donde diferentes pequeños partidos políticos de representación blanca se unieron, en el nuevo escenario democrático sudafricano, para contrarrestar el potencial demográfico del African National Congress. Bajo las siglas DA (Democratic Alliance), este partido lleva gobernando la ciudad de Cape Town desde hace 15 años. En todos esos años, ni una sola residencia de protección oficial se ha construido en el centro de Cape Town o en sus proximidades. Las zonas de residencia exclusiva para blancos bajo el régimen del apartheid mantienen su pureza. La no inclusión de la clase trabajadora que subsiste a pesar de la explotación del presente sistema en las zonas de exclusión.

La voluntad del presente gobierno municipal, desprendiéndonos del empapelado tipo marketing con el que han envuelto el regalo de los minis, es mantener un sistema de exclusión racial impuesto espacialmente a través de los mismos mecanismos administrativos utilizados bajo el régimen autoritario: desplazamientos forzados a los suburbios planificados en la periferia de la ciudad. Lejos, muy lejos de la ciudad.

Y aquí estamos, despertándonos con denuncias de desahucio administrativos en los barrios del centro de trabajadores que pertenecen a alguno de los grupos raciales que siguen excluidos en la ciudad bañada por el cabo de la buena esperanza. Y las asociaciones de vecinos de los barrios adinerados del centro siguen ganando batallas contra todo proyecto de uso de terreno municipal para la construcción de bloques de pisos de protección oficial en sus barrios. Y acabamos minis.


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