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Sagas

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“Queremos anunciar un completa e inequívoca disculpa a todo el mundo afectado”. Brell Pottinger twit. Disculpa pública a los sudafricanos de una de las firmas británicas de relaciones públicas más cortejadas por dictadores. Qué ha podido pasar para que una empresa que vende renovar imágenes públicas tenga que salir al paso con una disculpa abierta, a todos, en su cuenta de twitter. Cuál ha sido el error que ha forzado a sus ejecutivos a cantar mea culpas por platos de telenoticias británicos. Por qué. Hay que salvar una imagen. Una reputación forjada en el arte de la manipulación encubierta. El éxito en negocios como el de Bell Pottinger se traduce en renovar imágenes erosionadas. Y en el arte de la manipulación todo puede convertirse en un instrumento al servicio de un fin.

En este negocio de las relaciones públicas, el objetivo es vender un reflejo no real de un personaje, de una empresa, de un gobierno, de lo que sea que pueda pagar la alta factura. Sin que seamos conscientes de ello. Importante en este arte es que el engaño no sea desvelado. El diseño de una campaña en las redes sociales ha estallado por los aires tras mostrar sus entrañas, después de la revelación pública de documentos filtrados por alguien muy cabreado o con ganas de golpear en la entrepierna. Un torrente de documentos y correos electrónicos están sacudiendo la vida política sudafricana. Conocido con el nombre de otra saga, ésta familiar, sagas2los Guptas. Los archivos de Guptaleaks ponen nombres, fechas a las relaciones beneficiosas de unos hermanos de origen indio con el Oresidente sudafricano, Jacob Zuma, y su equipo de gobierno. Denuncias de nepotismo, captación del ejecutivo por la familia india que aterrizó en Sudáfrica en 1993. Los tentáculos de sus negocios están socavando la credibilidad y honorabilidad del movimiento de liberación del ANC. Un culebrón que si no fuera por las cantidades malversadas de dinero público sería un gran éxito comercial en las mañanas de la televisión pública sudafricana

El mundo del marketing público se mueve a la par que la revolución tecnológica y las redes sociales. Los más avispados saben hacer uso de las nuevas tecnologías que nos interconectan en miles de redes sociales. La inmediatez de la recepción y la potencia de emisión del mensaje, unido al descalabro del periodismo de investigación y triunfo de los departamentos de comunicación, hace que la manipulación de hechos, conceptos, ideas, sea tan potente que Goebbels hubiera sido el rey midas en el reino de las relaciones públicas. Campañas para controlar el mensaje y sus canales de transmisión. Viejos y nuevos.

Y entre tanto drama y tragedia, un nuevo elemento hace acto de presencia entre los documentos filtrados, calentando el ambiente invernal del hemisferio austral. La firma de relaciones públicas, Bell Pottinger, diseñó una campaña de imagen en las redes sociales para la empresa Oakbay de propiedad Gupta. En el uso de todos medios se ha exacerbado las altas tensiones raciales que cohabitan en el país. En la carrera para controlar la imagen pública de su cliente, la firma inglesa multiplicó las cuentas de twiter falsas, se cocinaron hashtags, y todo lo que fuese necesario para limpiar el traje del emperador. Se atacaron a personalidades públicas, periodistas, políticos, ministros, que osaban denunciar la insalubridad de las relaciones entre la saga Gupta y la saga Zuma. A la llamada del enemigo a abatir con un arma hashtag, monopolio capitalista blanco#, miles de usuarios de redes sociales han sido abocados a caer en el pozo de la manipulación de la firma inglesa.

Las críticas se han desencadenado por identificar esa campaña con un intento de desviar la atención sobre las alegaciones de corrupción alrededor del Presidente y su familia, otra incipiente saga familiar. El objetivo era presentar a los oponentes del Presidente Zuma y de los Guptas como agentes del monopolio capitalista blanco. Y en el proceso de puesta en marcha de la campaña de marketing, diseñada por la firma de relaciones públicas británica, se han producido profundas cicatrices en el tejido social del país. Entre los correos y documentos publicados, se menciona la negociación de la cuenta de Bell Pottinger por el hijo del Presidente, Duduzane, ejecutivo de Oakbay. Sagas.

sagas3Y de esta manera se nos ha desvelado como se diseña una campaña Bell Pottinger. Reuniones entre socios de la firma inglesa y el hijo de Zuma, nos muestran como es el arte de la manipulación. A las demandas del cliente sudafricano de ensalzar la idea de EmancipaciónEconómica# con un discurso que “atrape la atención de la población de base que pueda identificarse con ello”. Finalmente se da forma a una creativa fabulación monopolio capitalista blanco#, que fue posteriormente identificado por el Presidente como el agente detrás de las peticiones de su dimisión. Jacob Zuma no sólo ha recurrido a la fabulación made by Bell Pottinger, sino que ha prometido acabar con el monopolio blanco de la propiedad de tierra y los negocios en Sudáfrica. Era necesario que los esbirros del Presidente siguieran la estela orquestada por la firma de relaciones públicas, y así fue. Miembros del Gobierno y líderes del partido gubernamental han repetido la fabulación hasta creer en ella. En un país que sigue luchando por acabar con la desigualdad racial económica y social, exaltaciones que ahondan más en las diferencias y discriminación racial, son muy peligrosas. Algunos ataques físicos a periodistas, políticos que denuncian las conexiones corruptas entre el Gobierno y la familia Gupta, han sido ejecutados por grupos extremistas que acusan de “racistas disfrazados de periodistas en defensa del monopolio de capital blanco”.

Bell Pottinger, una consagrada empresa con una estelar cartera de clientes, la señora de Al-Assad, Oscar Pistorius tras su imputación, F.W. de Klerk, el dictador Bieloruso Alexander Lukashenko, los Gobiernos de Bahrain y Egipto, y el sindicato Gupta, despidió fulminantemente a uno de sus empleados y suspendió a otros tres. La dirección de Bell Pottinger no sabía lo que sus empleados estaban haciendo, así lo explicó uno de sus ejecutivos jefes, James Henderson: “Ha existido una campaña en los medios sociales que resalta el tema de la emancipación económica de una manera que ahora que lo hemos visto, consideramos inapropiado y ofensivo. La dirección ha sido engañada sobre lo que se ha hecho”. La mano izquierda no sabe lo que la mano derecha hace. El emperador está desnudo.

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