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Refugiados de primera, de segunda y de tercera clase

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Un billete en el tren de refugiados puede ser en primera clase, segunda o tercera. Todo depende del país que expide tu pasaporte. Desde que estalló la guerra en Ucrania, los países europeos han imprimido billetes de primera a los ucranianos que huyen de la muerte por un bombardeo y la destrucción de sus hogares y forma de vida. La demanda de billetes se ha desbordado y los gobiernos europeos y norteamericano se apresuran a hacer hueco en los compartimientos de clases inferiores que les siguen en la escala social de los que piden asilo político. Solicitantes de asilo en Alemania, Reino Unido, España o Estados Unidos que proceden de centro Asia, centro América o centro África son deportados a terceros países o desplazados de los centros de acogida en los países receptores, distribuidas por las principales ciudades, para hacer hueco a los nuevas estrellas del firmamento del refugiado, los ucranianos.

refugiados2Al estilo más cinematográfico made in Hollywood, en Sudáfrica hemos contemplado la rocambolesca historia de la estafa de una hermosa actriz que se hizo pasar por refugiada ucraniana para poder entrar en el país sin visa. Muchos de los éxitos comerciales made in Hollywood, se componen de chica y gente guapa, viaje de aventura, países exóticos, y un grupo de malhechores que si son negros o hispanos hacen subir la taquilla. Leva Andrejevaite, es actriz de profesión y originaria de Lituania. Leva no quiso dejar pasar la oportunidad de ser la invitada en la fiesta de un multimillonario sudafricano, con todos los gastos pagados y a todo lujo, para celebrar los 100 años acumulados entre Rob Hersov, 60 y su mujer, 40. Un taquillazo.

Leva llegó al aeropuerto de Cape Town en un jet privado sin visa el pasado 28 de abril. Los agentes de inmigración, en control de pasaportes, le negaron la entrada al país por no contar con un visado de entrada vigente. En un giro inesperado de esta historia, la hermosa lituana decidió fabricar un cuento de hadas en la que ella se transformaba en una refugiada de la guerra en Ucrania, y rogaba a los funcionarios de inmigración que le permitieran entrar en el país para solicitar el asilo político en Sudáfrica. Los funcionarios la dejaron pasar el control de pasaportes. La hermosa lituana aceptó el requerimiento legal de solicitar formalmente el estatus de refugiada presentando todos los documentos necesarios que corroborasen su demanda de asilo antes de cinco días. Esos funcionarios no estaban convencidos de que Leva les contara la verdad, y, a pesar de tener la mosca detrás de la oreja, tuvieron la obligación de aceptar su palabra y dejarla entrar en el país siguiendo la legislación de asilo sudafricano. Los días pasaron y la hermosa actriz no cumplió su promesa. En ningún momento, Leva tuvo la intención de solicitar el asilo de refugiada durante su estancia en el país. La cenicienta refugiada se volvió a transformar en una extranjera ilegal. Los funcionarios del departamento de inmigración sudafricano iniciaron un seguimiento de Leva por las redes sociales. Pronto la reconocieron en las fotografías que se compartían por redes sociales de la fiesta organizada por Rob Hersov en Cape Town. Por si existía algún atisbo de duda sobre si era ella, Leva inundó su instagram de fotos en la fiesta disfrutando del lujo con el que el multimillonario sudafricano y su mujer agasajaron a sus invitados.

refugiados3El chicarrón sudafricano, Rob Hersov, es un prominente empresario que heredó su fortuna de la familia propietaria de las minas Anglovaal. Chicos de Pretoria, bien conocidos de Elon Musk. Ahora disfruta de varios negocios relacionados con inversiones financieras y servicios de jets para gente como él. Su flamante mujer es una doctora de Nueva Zelanda. En sus fiestas, el champagne Dom Pérignon fluye y ricachones de todos los colores y edades gustan de rodearse de gente joven y guapa. Ahí fue donde Leva terminó su recorrido de cenicienta refugiada en Sudáfrica.

Cuando las alarmas saltaron, y la hermosa actriz se encontró en un callejón sin salida, Leva buscó la ayuda de amigos abogados que la asesoraron denunciar al ministerio de inmigración por desvelar su identidad y ponerla en peligro de muerte al poder ser identificada en el país que entró para pedir asilo político. La acción se trasladó al tribunal. El juez finalizó el asunto con una bofetada judicial a Leva por mentir en su declaración jurada. No era una cenicienta refugiada, sino una ciudadana de la unión europea que se burló de la administración sudafricana y entrado ilegalmente en el país. Se le exigía pedir disculpas al ministro y ministerio de inmigración, a los funcionarios que la atendieron a su llegada, y al país en su conjunto, por sus mentiras sobre ellos. A pagar los costes judiciales de los demandados y a ser deportada inmediatamente. Tres días más tarde, el 5 de junio, Leva era deportada a su país.

refugiados4Mientras en el hemisferio norte, gobiernos europeos y norteamericano, que ratificaron su responsabilidad bajo la convención del refugiado de proteger a los que necesitan asilo político, abandonan su obligación internacional y dejan desprotegidos a decenas de refugiados no ucranianos. Las historias sobre desalojos forzados de solicitantes de asilo en Berlin, Londres, Madrid, Barcelona, son comunes desde que se inició la guerra de Ucrania y miles de ciudadanos de ese país europeo se vieron forzados a huir de su país. La discriminación entre la comunidad de refugiados, dependiendo de la nacionalidad que se posee, es un agravio que viola los tratados firmados de protección al refugiado por esos mismos países democráticos que denuncian la invasión de un país sobrerano en el continente europeo.

En esta carrera de discriminación y violación del derecho al asilo político, donde los refugiados son convertidos en mercancía que se intercambia al mejor postor, dos acuerdos hacen sonar las campanas de tribunales de justicia. Los días previos a la cumbre de las Américas en Los Angeles se filtraron informaciones sobre la posibilidad del anuncio de un acuerdo entre España y Estados Unidos para deportar a refugiados, procedentes de Centro America y en territorio norteamericano, a España. La oscuridad del taquígrafo se apagó al instante y nada más se sabe. A pocos días del cierre de esta Cumbre, fracasada antes de su inicio, el gobierno inglés de Boris Johnson tuvo que tragarse la saliva con la paralización judicial de los vuelos de deportación de refugiados, acogidos en Inglaterra, a Ruanda. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos frenó el proceso por no cumplir con la legalidad inglesa y tratados internacionales de protección a los refugiados. Algunos de los refugiados a deportar no habían tenido la oportunidad de apelar estas decisiones administrativas sin estudiar sus casos individualmente.

Ruanda y el Reino Unido han levantado mucho polvo al circular con más velocidad de la permitida por la carretera de los derechos humanos inalienables. Su proyecto en común es compartir solicitantes de asilo del país europeo. El Reino Unido manda por avión a los excedentes de refugiados acumulados en territorio inglés al país africano, Ruanda. Uno de los afectados por el acuerdo de memorándum de entendimiento entre Reino Unido y Ruanda, es un antiguo comandante de la policía iraní que huyó de su país tras negarse a disparar a los manifestantes contra el gobierno en 2019. Por ello, un tribunal militar lo condenó a cinco años en Irán. Hasta principios de este mes de junio sobrevivió en el centro de retención en los alrededores del aeropuerto de Gatwick en Londres. Tras aterrizar desde Turquía, en mayo pasado, refugiados5ha estado acogido y protegido en estas instalaciones desde que huyó de su país, Irán. En la primera semana de junio, las autoridades del centro de retención de inmigrantes le dieron pastillas contra la malaria para prepararle para el viaje a Ruanda. Se negó a tomarlas, su respuesta fue “sólo podréis mandar mi cuerpo muerto a Ruanda”. No hay nombres de ucranianos en la lista de pasajeros de los aviones que harán el trayecto Londres-Kigali.

Un poco más lejos, en Estados Unidos, también han hecho suya la idea del primer ministro inglés Boris Johnson. Los dos países atlantistas comparten una misma visión del principio de protección al refugiado. Mandar a un tercer país a los solicitantes de asilo que aterrizan o desembarcan en sus países respectivos. En el caso de Estados Unidos, el país seleccionado no está en África, sino en Europa. España sigue a la espera de acoger a los refugiados en Estados Unidos en sus aeropuertos. Mientras, Leva ha sido declarada persona non grata en Sudáfrica y prohibida su entrada en el país en los próximos cinco años, pero hay otras fiestas donde ser invitada. La temporada se abre en la Marbella del Puerto Banús. Un lugar para desinhibirse y olvidar el dolor infligido por los malos sudafricanos que no la quieren volver a ver por una larga temporada. O hasta que Leva se convierta en una real cenicienta refugiada.


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El ondeo de banderas nacionales

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En plena guerra en el continente europeo entre Ucrania y Rusia, dos banderas colisionan y se defienden ferozmente a sangre y fuego. A miles de kilométricos, en otro hemisferio, en otro continente. Una bandera ondeada al viento en libertad es defenestrada a golpe del derecho y sentencia judicial que protegen los valores democráticos suscritos en la constitución sudafricana. Una bandera tricolor, símbolo de los regímenes segregacionistas coloniales y el Apartheid, ondeada en nombre de la libertad de expresión. Se enfrenta a una condena judicial que la prohibe ser ondeada en libertad en espacios públicos, incluido iglesias y colegios privados, por incitar al odio y acoso racial. Dos interpretaciones opuestas de un símbolo. Una batalla semántica que emanan de símbolos. En plena guerra ruso-ucraniana, en el que dos países se dejan matar por banderas que simbolizan valores nacionales contrapuestos, volvemos a mirar a Sudáfrica.

banderas2El ondeo de banderas del Apartheid en la campaña nacional de protestas contra el asesinato de granjeros blancos, afrikaners, organizada por Afriforum, bajo el lema Black Monday (lunes negro), cinco años atrás, produjo un resquemor agudo en gran parte de la sociedad sudafricana. La Fundación Nelson Mandela, recogió el testigo del malestar popular y presentó un recurso judicial para prohibir el uso y exhibición en público de la bandera, símbolo de los gobiernos coloniales y Apartheid. Amparado por la ley de equidad que prohibe publicar, propagar, promocionar o comunicar cualquier tipo de representación de odio, o daña, incita, propaga o promueva odio. Sólo quedan excluidos de esta prohibición aquellas representaciones por motivos de creatividad artística, investigación académica o científica, o del ejercicio de periodismo justo y preciso. La Fundación presentó cargos contra la exhibición de la bandera por vulnerar la ley de equidad en tres formas: es una discriminación injusta; es una expresión de odio; y es acoso. Ganaron y una sentencia judicial condenó a la bandera del Apartheid al ostracismo en museos, orgasmos creativos, y producciones académicas. Pero la asociación de nacionalistas afrikáners, Afriforum, se resiste y apelaron esa sentencia.

Cuál es el significado actual de la bandera de la nación Apartheid. Qué significado tiene para los que la exhibieron en protesta por los asesinatos de granjeros blancos afrikáners, en un país donde la muerte violenta azota con virulencia a la población no blanca. Para el equipo legal de la Fundación Nelson Mandela, que pide que esa bandera sea prohibida en espacios públicos, el único significado contemporáneo de la bandera tricolor es un grito de nostalgia de los tiempos en que los baluartes del Apartheid reinaban en Sudáfrica. Ese es la verdadero significado actual de la bandera, la dominación blanca sobre los cuerpos negros. No sólo representa la supremacía blanca sobre los no blancos, es la reminiscencia del crimen infligido a la humanidad.

La asociación nacionalista afrikáner disputa que los actos del grupo de seguidores y miembros de su asociación que ondearon la bandera del Apartheid, y quemaron la actual bandera de la Sudáfrica democrática, promuevan el odio racial. Afriforum defiende que la exhibición pública de la bandera del Apartheid constituye un acto de libertad de expresión protegida por la constitución democrática de 1994, y se opone a cualquier prohibición a exhibir la vieja bandera. Su defensa legal contrapone que, en lugar de prohibir, se debería de entablar una conversación, un diálogo entre ofensores y ofendidos. Para su director, Kallie kriel, la iniciativa de la Fundación Nelson Mandela es un intento de convertir a Sudáfrica en un estado policial comunista. Y por ello se opondrá a cualquier acción judicial que intente prohibir la exhibición de la antigua bandera colonial.

banderas3El contexto histórico de los símbolos patrióticos es clave para entender el conflicto moral en la actual Sudáfrica, y sirve como guía para entender otros conflictos morales sobre símbolos que aglutinan valores por los que el pueblo se deja matar en otros lugares en el hemisferio norte. Los debates parlamentarios de 1926 y 1927 sobre la adopción de la bandera de la vieja establece el contexto histórico y enmarca el significado contemporáneo. En 1926, Daniel François Malan, líder del partido nacionalista afrikáner, National Party, y ministro de interior en esa época, defendió en el parlamento la necesidad de adoptar una nueva bandera nacional. Malan describe la bandera como símbolo de la existencia nacional, “la bandera es un ser viviente, es depositaria del sentimiento nacional, una bandera es capaz de generar gran entusiasmo, una bandera es capaz de hacer llorar, puede inspirar nobles esfuerzos, por una bandera una nación puede guiar o luchar, por esa razón no existe otro factor nacional tan poderoso para unificar a las diferentes naciones opuestas que una bandera.”.

Para Malan, y los gobiernos coloniales, las distintas naciones sudafricanas se circunscribían a las comunidades blancas de origen europeo. Ingleses y holandeses. Las naciones unidas por la bandera tricolor (blanca, azul, naranja). Los colores blanco y azul de la Union Jack del Reino Unido, y el color naranja del Orange State de la nación Afrikáner. Malan continua, en su defensa parlamentaria de 1927, detallando el significado de los trazos que componen la nueva bandera. La característica más representativa de la unidad es la cruz. “La cruz siempre significa la idea de mantener y diseminar la civilización cristiana, desde los años de Constantino el grande. El primer emperador romano convertido al cristianismo. También es símbolo presente en la Union Jack, las tres cruces que nos describen la civilización cristiana por la rectitud, la paz y la justicia que representa. Estas cruces mantienen este significado, mantener la civilización cristiana.”. La sagrada cruz de Malan también representaba a la parte holandesa en la bandera. El primer administrador colonial en el Cabo de la Compañía Holandesa para la India Orienta, Jan van Riebeek, según Malan, expresó su misión de mantener y extender la civilización cristiana desde el primer día de su desembarco en tierras sudafricanas. Concluye Malan, que si existen elementos de un destino común en este país, son los elementos esenciales representados por holandeses y ingleses desde su llegada a este país. “La idea expresada por la cruz en la bandera es nuestro destino común”. La bandera fue finalmente adoptada en 1928 por el gobierno colonial inglés, fue refrendada en 1948 con la instauración del primer gobierno de los nacionalistas afrikáner bajo el liderazgo de Malan, y en posteriores constituciones en 1961 y 1983, como símbolos de la supremacía blanca. Este es su contexto histórico.

Los casi treinta años en que ondea la nueva bandera democrática multicolor adoptada en 1994, no son suficientes para que sea olvidado en archivos, museos y universidades los símbolos del horror del pasado colonial. Para entender la disputa judicial presente, hay que mirar a la asociación que está detrás del alzamiento de la vieja bandera del Apartheid en defensa de la libertad de expresión. Afriforum es una asociación de granjeros y agricultores comerciales afrikáners, que desde el 2006 está embarcada en la defensa de los derechos de los afrikáners en todos los ámbitos de la sociedad sudafricana. De la mano del sindicato Solidaridad, que existe desde los tiempos de las guerras Boer contra los británicos, denuncia la discriminación que dicen sufrir su comunidad, la blanca afrikáner.

banderas4Afriforum es un malabarista aventajado para mover el foco mediático hacia sus cabezas. Unas sólidas finanzas les ha permitido personarse, durante los últimos diez años, en casos judiciales que tienen como temas principales la defensa de la lengua afrikáner en instituciones educativas, la libertad de imponer la religión protestante en escuelas, la prohibición de canciones anti-apartheid que se hicieron populares durante los años de lucha contra el sistema en Sudáfrica y Namibia. Y en su última aventura judicial, el derecho a exhibir la bandera del Apartheid.

El abogado que representa a la Fundación Nelson Mandela, Tembeka Ngcukaitobi, defiende, en esta recurso de apelación presentado por Afriforum contra la sentencia judicial que prohibe la exhibición pública del símbolo del Apartheid, que las palabras tienen significados y transmiten ideas que el receptor asume. El significado detrás de las palabras, y no las simple palabras, es lo que se está debatiendo estos días en un tribunal en Sudáfrica. La interpretación de las palabras incluyen ideas explícitas, ideologías y significados. Y por ello no hay dudas de que esa bandera simboliza la llegada de Van Riebeek, y la supremacía de los ingleses y holandeses sobre los pobladores sudafricanos no blancos.

Mientras en tierras europeas se ondean banderas a las que se defienden con fuego y sangre. Unos ven en ellas el símbolo de la libertad y emancipación nacional, otros ven el símbolo del imperialismo y autoritarismo. Colores y cruces siguen marcando nuestras cosmovisiones.


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Ola golpista en África

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Burkina Faso es la última carta en la baraja de gobiernos víctimas de golpes de estado desde el inicio de la pandemia Covid-19 en el continente africano. La zona conocida como África Sahel, está siendo escenario de ruidos de sables. Militares de medio rango se rebelan contra el status quo militar que controla el poder en esos países y sus fuentes de enriquecimiento. Los rebeldes militares encuentran su oportunidad para asaltar el poder durante las protestas populares contra la corrupción galopante, la violencia estatal, y la resistencia de los líderes en el poder a abandonarlo. La mayoría de esos jóvenes militares se presentan como portavoces de la indignación popular. En Burkina Faso, el pasado 24 de enero, el ejercito anunciaba por televisión la deposición del presidente Roch Marc Christian Kaboré. El líder golpista, un joven militar llamado Paul-Henri Sandaogo Damiba, anunciaba la disolución del parlamento junto a la promesa de convocar elecciones futuras. Promesa que se repite entre golpistas militares y que casi nunca se respeta.

Si seguimos el rastro de la insurgencia militar en la zona de Sahel en el últimos 12 meses. Primero nos topamos con Mali, que en un espacio de 10 meses protagonizó dos golpes de estado. El último de ellos el pasado mes de mayo 2021 cuando el coronel Assimi Goïta arrebató el poder al militar retirado Bah Ndaw. Unas semanas antes, el Chad sufrió la pérdida de su presidente, Idriss Deby, asesinado en batalla. Su hijo, el general Mahamat Idriss Deby, se alzó con el poder, suspendió la constitución y disolvió el parlamento. A Chad le siguió Guinea, donde el coronel Mamady Doumbouya mandó capturar al presidente, Alpha Condé, suspendió la constitución, e impuso un toque de queda en el país desde septiembre de 2021. Un mes más tarde, en Sudán los militares liderados por el general Abdel Fattah Al-Burhan arrebataron el poder al gobierno civil de Abdalla Hamdok.

Sin modelos de predicción epidemiológica de golpes militares desconocemos, todavía, si esta ola golpista, que azota el Sahel, ha llegado al pico o seguimos en plena subida. El aumento de la inestabilidad política en esta área se ha extendido a los países costeros en la zona atlántica del continente africano, desde el inicio de la era covid-19. No sólo Guinea ha sucumbido al movimiento de sables. Sólo una semana más tarde del golpe militar en Burkina Faso, Guinea-Bissau, sufrió un intento fallido de toma de poder por insurgentes el 2 de febrero. El presidente Umaro Sissoco Embaló explicó a la agencia de prensa AFP por teléfono que “todo estaba bajo control. El golpe está conectado con el comercio de drogas, pero el ejercito no está involucrado”.

golpista2Esta reciente ola golpista está fomentada por múltiples factores nacionales e internacionales. En esas naciones, nos topamos con ciudadanos cabreados hasta el punto de no temer manifestarse en las calles contra la corrupción de sus gobiernos, por la violencia estatal y por instituciones estatales fallidas. Conflictos étnicos y religiosos, promovidos por grupos que ostentan el poder y controlan los aparatos militares a expensas de grupos minoritarios que se quedan fuera del reparto de beneficios estatales. La corrupción galopante de gobiernos, fuerzas de seguridad estatal y sistemas judiciales fallidos, junto a jefes ejecutivos que se niegan a traspasar el poder al término de sus mandatos, son virus nacionales que circulan por los países en la zona atlántica y el Sahel.

Militares que usurpan el papel de salvadores y capitalizan el descontento de las calles para legitimar sus tomas de poder anticonstitucionales. Ciudadanos que apoyan e incluso aplaudan estos golpes de estado convirtiéndose en creyentes de los nuevos valedores de la esperanza perdida. Tanto en Mali, Guinea, Sudán y Burkina Faso los golpes militares fueron ejecutados tras una ola de descontento popular. En Mali, los dos golpes militares acontecieron con el telón de fondo de protesta nacionales contra el presidente Ibrahim Boubacar Keita, acusado de corrupción, nepotismo y empeorar la crisis de seguridad del país. En Guinea, el Presidente Alpha Conde fue depuesto por perpetuar una corrupción endémica gubernamental y no querer abandonar el poder, según la proclamación del coronel golpista Doumbouya. Estos rebeldes militares comparten tácticas de captura de poder. Los golpista en Mali, liderados por el coronel Assimi Goïta, prometieron formar un consejo de transición mixto, militar y civil, en mayo de 2021 para transferir el poder a un gobierno civil al final de la transición. El general sudanés Abdel Fattah al-Burhan, tomo el poder en octubre de 2021 y detuvo al primer ministro Abdalla Hamdok, con el que había negociado gobernar el país. Aunque la presión internacional forzó a la junta militar a reinstaurar el gobierno de Hamdok, los militares siguen controlando la frágil situación política en el país.

Entre los diversos factores internacionales que promueven la inestabilidad política en esos países, la explotación de beneficios por la extracción de recursos naturales y control de puntos logísticos en el transporte transnacional e internacional de mercancías lícitas e ilícitas, dominan el tablero de juego. Una torre de babel de oportunistas que sacan beneficios de instituciones fallidas que les permiten actuar impunemente. Sin control ni rendición de cuentas. Desde hombres de negocios en multinacionales, narcos de carteles de la droga, hombres de estados extranjeros. Todos ellos contribuyen a la pócima mágica para generar inestabilidad política. Pero este terreno óptimo para hacer el negocio sin cortapisas, experimenta efectos secundarios no deseados. La aparición de momentos álgidos de frustración popular, que siguen el comportamiento de las olas pandémicas de covid-19. La llegada de una ola de frustración popular tiene todo tipo de efectos expansivos, y la mayoría de las veces, un cambio de nombres en el poder del estado y del aparato militar en estos países. Nada deseado en paraísos donde la impunidad reina para narcos y buscadores de negocios con rendimientos de escala.

golpista4Gobiernos extranjeros, que miran al continente como territorio de oportunidades para explotar intereses nacionales, se niegan a ser actores neutrales en esta zona del mapa africano. Moscú ha mostrado sus músculos respaldando a los líderes como Goïta de Mali o Burhan en Sudán. Ejerciendo campañas de desinformación que avivan sentimientos, ya presentes, anti-francés en la zona francófona de África. Mientras París, con una agenda de exteriores basada en el despliegue militar para mantener la seguridad de sus intereses en África, continua abalando a los lideres fuertes. El presidente Emmanuel Macron refrendó el golpe de estado en Chad, y recordó al presidente asesinado, Idriss Deby, quien gobernó 30 años un régimen autoritario en este país, como un “amigo leal y valiente”.

Burkina Faso, junto a sus vecinos en la zona del Sahel Niger y Mali, lleva años combatiendo grupos rebeldes que actúan bajo el paraguas del yihadismo. Agencias de inteligencia nacionales tienen evidencias que conectan Al Qaeda con el tráfico de drogas en la región islámica del Sahel y Magreb. La red yihadista implementa una estrategia de diversificación de recursos financieros para sus operaciones en los países que opera. Estos grupos de aire yihadista han hecho causa común con el crimen organizado para enriquecerse de los réditos del negocio del tráfico de drogas. El dinero que fluye hacia las tesorerías de los movimientos yihadistas acaban financiando sus campañas de terror en los países que operan.

Otro actor internacional que ha ido ganando terreno en esta zona son las organizaciones criminales internacionales. Los sistemas políticos con altos índices de corrupción y alta centralización militar de sus estructuras de poder, son un terreno óptimo para que operen sus centros de operaciones desde sus territorios nacionales. Los narcos latinoamericanos han encontrado en la ruta transatlántica del africa occidental un lugar apto para el transporte de mercancías ilícitas desde el continente americano al continente europeo. Las voces alertando sobre los peligros que asolan esta zona regional han sido recurrentes durante los últimos 15 años. A pesar de las evidencias presentadas por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), sobre el aumento del tráfico de drogas desde América a Europa con centros de operaciones en esta costa y sus países, poco se ha avanzado para combatirlo. Los países europeos y norteamericano han centrado todo los recursos en combatir el tráfico humano de inmigrantes desde África a Europa y la expansión de grupos rebeldes afiliados a la red yihadista. Gobiernos europeos, como Francia, mantienen estrategias de actuación que favorecen a líderes fuertes aliados en la lucha contra al Qaeda en el Sahel, a pesar de que su fuerza sea en detrimento de la gobernanza democrática en esos países.

golpista5Los países litorales del atlántico, desplegados desde Senegal, Gambia, Guinea-Bissau y Guinea, están posicionados, una vez más, en el corredor principal de circulación de estupefacientes desde América a los mercados finales en Europa. Entre 2019 y enero de 2021, ha aumentado el tráfico de cocaína en esa región. La producción de cocaína en Latina América ha alcanzado niveles sin precedentes. Al mismo tiempo que la demanda de esta droga en Europa ha escalado según la UNODC. Los traficantes importan cocaína a través de múltiples entradas portuarias desplegadas en la costa occidental, entre Senegal y Guinea. Incluso han descendido más al sur. Desde 2019, Costa de Marfil se alza como el primero de la clase en el tráfico transatlántico de narcóticos. La lucha contra el tráfico de mercancías ilícitas es arduo, complejo y necesita financiación. Los recursos de control y confiscación de mercancías ilícitas, son mínimos. Las autoridades portuarias en África y Europa tienen una capacidad media de revisión de containers de menos del 2% del total de containers que se mueven a través de sus puertos. La mayoría de las confiscaciones de mercancías ilícitas se efectúan tras chivatazos o investigaciones por agencias de inteligencia.

Desde las zonas portuarias de África occidental, donde desembarca la mercancía de estupefacientes, dos son las rutas principales de transporte por tierra. La primera es Mali, cruzando la frontera sur con Senegal, Guinea, Costa de Marfil y Burkina Faso para transportarse al interior por el norte occidental hasta Mauritania, y de ahí circular por el norte de Niger y el sur de Libia, en su camino hacia el mercado final, Europa. En la segunda ruta, cada vez más importante, los narcóticos se transportan desde Guinea-Bissau hacia Senegal o Mauritania, desde donde se utilizan barcos pesqueros para cruzar la mercancía a Europa.

Las zonas fronterizas en estas rutas son, en muchos casos, terrenos asolados por conflictos internos conectados con movimientos secesionistas. Un ejemplo, es la región de Casamance, zona fronteriza entre Senegal y Guinea-Bissau. Las fuerzas de seguridad senegalesas y los rebeldes de Casamance rompieron una tregua en enero de 2021. Esta región fronteriza es famosa por el volumen de movimiento sin restricciones de todo tipo de mercancías ilícitas, no sólo narcóticos, también armas, madera ilegal e inmigrantes.

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La retroalimentación entre el poder político y el tráfico de estupefacientes transnacional tienen a Guinea-Bissau, como ejemplo primario de cómo el tráfico socava los procesos democráticos en la región. Desde inicios del siglo XXI, se ha convertido en un centro de operaciones del tráfico transatlántico de cocaína. En 2005, se desveló cómo narcos colombianos financiaron la campaña electoral del presidente Joao Bernardo “niño” Vieira. Desde entonces se suceden alegaciones repetidas de complicidad de altos funcionarios del gobierno y militares en el tráfico de drogas, además de darse un número alto de decisiones judiciales, ejecutivas y militares cuestionables que beneficiaron a los narcotraficantes. El tráfico de drogas es la primera actividad económica de la elite militar que controla el estado. La inestabilidad política en Guinea-Bissau no ha dejado de persistir. El último intento golpista ocurrió este 2 de febrero tras el intento de asesinato del presidente y su gabinete. ¿Será la cresta de la ola o seguiremos acumulando más casos golpistas en las siguientes semanas, meses?. Sólo el pasar del tiempo nos indicará la virulencia y poder de transmisión de los virus golpistas que asolan el Sahel y la costa atlántica africana.


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