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Mi vecino, el arzobispo emérito

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El barrio que compartimos mi vecino y yo tiene vista al mar. En su horizonte se encuentra la isla de Robben Island. Referente en la lucha contra los distintos regímenes coloniales que han devastado esta tierra sureña en el continente africano. Desde de su salón de estar, Desmond Tutu, podía alzar su mirada al horizonte para reencontrarse con los héroes caídos que no se mantuvieron neutrales. El arzobispo emérito de la iglesia anglicana sudafricana se ha ido al cumplir noventa años. Un buen hombre que se ha llevado con él, su carisma y desmondtutu2fortaleza espiritual que inspiró a una nación entera con la palabra y su coraje. Un hombre humilde hasta el fin de sus días. Amante de la naturaleza humana y el buen humor, que alcanzó la cima de la carrera eclesiástica anglicana en los años 80, convirtiéndose en el líder supremo de la iglesia anglicana en los tiempos más oscuros del régimen apartheid. Un hombre que fue capaz de resurgir de las cenizas la esperanza entre sus conciudadanos en la etapa más sangrienta de la represión del gobierno apartheid.

Años después de la matanza de Soweto en 1976, Sudáfrica entró en un espiral de terror y estados de excepción que sembró las calles de las grandes ciudades sudafricanas de cuerpos y familiares gritando su rabia. En esos años, un hombre de la iglesia anglicana recorría el país dando consuelo moral a los corazones de las víctimas de la infamia racista blanca. Un hombre que nunca supo mantenerse neutral ante la injusticia. El que fue nombrado jefe supremo de la iglesia anglicana, el arzobispo de Cape Town, se convirtió en la imagen de la lucha contra el regimen apartheid dentro del país. Mientras Nelson Mandela cumplía su condena en la prisión de la isla Roben Island y su partido, African National Congress, luchaba en la clandestinidad del exilio. Junto a otros centenares líderes sociales de distintas congregaciones religiosas, sindicatos y asociaciones civiles, se embarcó en una carrera sin meta denunciando lo que el describió como la solución final del régimen apartheid.

En los años 80, una amalgama de organizaciones sociales se unieron bajo el paraguas United Democratic Front (UDF). El UDF fue creado para coordinar las protestas contra la nueva constitución del apartheid aprobada en 1983 que imponía un nuevo parlamento segregado en tres cámaras de representación racial. Una cámara de representación blanca con poder de veto sobre las decisiones tomadas en las dos otras cámaras de representación india y coloured. El UDF floreció, en un corto periodo de tiempo, en una poderosa organización que unificó a 600 organizaciones anti-apartheid. desmondtutu3Donde sindicatos, grupos de vecinos, grupos religiosos, asociaciones de estudiantes, etc… trabajaban coordinadamente en planificar movilizaciones pacíficas contra el sistema racista de supremacía blanca. En 1984 el mundo observaba esas acciones coordinadas con maestría por el frente de UDF, y una de sus caras más reconocidas en el mundo, Desmond Tutu, fue galardonado con el premio Nobel de la Paz.

El arzobispo era el segundo sudafricano laureado con un Nobel de la Paz. En su viaje a Estocolmo para recoger su Nobel, el arzobispo hizo una parada en la ciudad de Dublin para dar su apoyo público a un grupo de huelguistas de la cadena de tiendas Dunnes que se manifestaban cada día en sus puertas para mostrar su boicot a la importación de productos sudafricanos. Desmond Tutu fue a encontrarse con ellos y expresar su admiración por esos jóvenes irlandeses que no eran neutrales ante la injusticia infligida a sus hermanos sudafricanos.

El arzobispo ofreció un alegato denuncia contra la aberración del sistema apartheid ante este aforo de relevancia internacional. Una oportunidad única para denunciar, en una breve clase magistral, las atrocidades del sistema jurídico impuesto en Sudáfrica, ante el cual el mundo tampoco debería mantenerse neutral. Recriminó como la nueva constitución aprobada por el gobierno del National Party, “alabada por países en occidente como un paso en la dirección correcta, consolida el racismo.”. Explicó, ante la audiencia internacional, la situación de un país donde ”los negros deben ejercer sus ambiciones políticas en Homelands Bantustanes, territorios inviables, empobrecidos, áridos, getos de miseria, inagotables depósitos de mano de trabajo negra barata”. Y cómo “los negros son sistemáticamente negados su ciudadania sudafricana y convertidos en extranjeros en la tierra de su nacimiento. La solución final diseñada por el Apartheid, desmondtutu4justo como el nazismo tuvo su solución final para los judios en la locura aria de Hitler.”. Las draconianas legislaciones del apartheid como la de seguridad, “que permite la detención indefinida de una persona por orden del ministerio de ley y orden por ser considerada una amenaza para la seguridad del estado. Son detenidos, en confinamiento solitario, sin acceso a su familia, a un doctor o abogado.”. El arzobispo nunca se mantuvo neutral.

La instauración de un sistema democrático, en los inicios de los 90, no fue suficiente para superar la malicia perpetuada por los diferentes gobiernos coloniales durante siglos. La Comisión de la Verdad y Reconciliación fue uno de los instrumentos elegidos para reparar la exhausta tierra de una nueva Sudáfrica donde verdugos y víctimas pudiesen convivir. La figura con autoridad moral para presidir y legitimar esta comisión era Desmond Tutu. El objetivo de la Comisión no fue sólo moral también impartir justicia para las víctimas, reparar su dolor y reconciliar comunidades segregadas por ley y orden. A pesar de los puntos débiles del proceso y de la incompleta implementación de las recomendaciones propuestas por la Comisión, sin esta plataforma de reconciliación social hubiese sido más difícil encontrar puntos de encuentro para seguir conviviendo en el país. Su autoridad moral no mermó, a pesar de su fracaso en impartir justicia y reparar el crimen.

Los diferentes gobiernos democráticos sudafricanos mantuvieron una equidistancia con este hombre que siempre alzaba la voz contra toda injusticia. El arzobispo nunca fue neutral ante la situación socio-económica de la mayoría población negra en el país, tras la liberalización política, ante la violencia de género, ante la discriminación homófoba, ante la estigmatización del enfermo de sida, ante la opresión de minorías en Palestina, de los indios nativos en Canada o en EEUU. A la llamada para combatir y expresar su rechazo y horror contra una injusticia, Desmond Tutu siempre respondía con su apoyo. La carrera vital del arzobispo es una contribución al sueño de sociedades más justas.

desmondtutu5Desmond Tutu nunca fue neutral. Cuando el partido del Nelson Mandela empezó a mostrar signos de decadencia, con casos de corrupción estatal, fue el primero en alzar su voz para criticar y mostrar su rechazo a apoyar a líderes que traicionaron al pueblo y su sufrimiento. Alzo la voz contra el espíritu materialista e individualista de una élite que se aleja cada más de las necesidades del pueblo llano. Porque Tutu siempre se mantuvo al lado de los justos. Nunca mostró neutralidad ante el opresor, sea bajo una dictadura, sea bajo un sistema socio-económico opresor, o sea bajo sistemas de valores opresores. Desmond Tutu nos ilumina el camino de los justos, a aquellos que quieren caminar junto a él.


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FW de Klerk ha muerto, muerte a su infamia

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El espejismo de la resolución de conflictos por la gracia de buenas personas tiende a aparecer en artículos necrológicos que buscan héroes. FW de Klerk ha muerto a sus 85 años en su casa de Cape Town. Un cancer ha puesto fin a uno de los instigadores de un crimen contra la humanidad, según la Convención Internacional de las Naciones Unidas sobre el sistema apartheid en Sudáfrica y Namibia de 1973. Ríos de tinta se están escribiendo en la prensa internacional fascinada por el milagro sudafricano. FW se ha ido con un último golpe de efecto para mantener este espejismo tras su muerte. En un video de 7 minutos, compartido tras su muerte, un enfermo FW repite su discurso apologético que niega la infamia que ayudó a mantener con su participación activa en gobiernos y a desmantelar al llegar al final de la carretera.

FW no fue una buena persona, FW no fue una mala persona. FW fue un chico aventajado, no sólo por nacer dentro de una familia de fundadores e ideólogos del sistema apartheid, sino por ser un hijo ambicioso que quiso superar políticamente a su figura paternal. Un hombre profundamente religioso, adscrito a la iglesia puritana de corte calvinista sostenedor moral del nacionalismo afrikáner y el apartheid, Nederduitse Gereformeerde Kerk. Un hombre con fervor nacionalista afrikáner y defensor de la supremacista de la raza blanca junto a sus compañeros de la hermandad Broederbond. Desde sus primeros tiempos como miembro de las juventudes del National Party (NP) su carrera le dirigía hacia el cielo. deklerk2Supo escalar las posiciones de poder claves para alzarse con el máximo galardón, convertirse en líder supremo y presidente del estado apartheid. FW esquivó purgas internas en su camino hacia adelante, saltando rangos del partido en uno de los periodos más sangrientos de la historia del apartheid. Y supo situarse estratégicamente en el lugar preciso en el momento oportuno, junto a la facción reformista del NP.

Un año antes de que FW arrebatara la sucesión al líder y presidente Botha, ya se habían iniciado encuentros entre prominentes figuras de la ejecutiva del NP y el gobierno del apartheid con el ANC en el exilio para calibrar y construir puentes de comunicación que permitiera una futura salida negociada que transformara el regimen autoritario en una nueva Sudafrica democrática. La caída del muro de Berlin, los fracasos militares en países africanos como en Angola, la deteriorada economía sudafricana, fueron algunos de las múltiples variables que allanaron el campo para entrar en negociaciones con los movimientos de liberación para desmantelar el régimen autoritario. La experiencia en Namibia fue un campo de entrenamiento para los nacionalistas afrikáners. El país vecino fue colonizado por Sudáfrica en 1920 y desde 1948 compartía la misma suerte que Sudafrica, un apartheid impuesto por los colonos sudafricanos del NP. En abril de 1989 las Naciones Unidas inauguró la fuerza de paz que supervisó la transición política e independencia del país. Los nacionalistas afrikáners no iban a permitir que Sudáfrica fuera objeto de otra intervención de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas y dejar en manos de internacionalistas el control del proceso de transmisión de poder a manos negras.

Pero nadie esperaba, ese dos de febrero de 1990, escuchar las palabras de FW en el parlamento sudafricano. FW anunció la legalización del partido de Nelson Mandela, African National Congress (ANC), y la salida de la cárcel de algunos de sus prominentes líderes. A pesar de que fue negociada durante meses antes de su anuncio, nadie esperaba ver fuera de la cárcel a Nelson Mandela diez días después. Ese fue el inicio televisado del fin del apartheid. Desde ese día, los partidos políticos condenados a la clandestinidad, desde los inicios de la instauración del gobierno apartheid en 1948, volvían a la legalidad. Un mes después, Namibia declaraba su independencia de Sudáfrica. El mundo observaba el desmantelamiento de un régimen que condenó a la población negra, mestiza e asiática a ser víctima de un crimen contra la humanidad.

El hombre que comunicó al mundo el desmantelamiento del apartheid en Sudáfrica, FW, fue un activo miembro del ejecutivo a cargo del aparato de represión que impuso estados de emergencia en el país en los 80s. Su complicidad y involucramiento con el régimen autoritario fue tal que en 1981 fue condecorado por su servicio Meritorio dentro del gobierno del apartheid. Desde 1985 hasta 1989 fue miembro del Consejo de Seguridad Estatal, el órgano gubernamental a cargo del diseño de las operaciones contra insurgencia y ejecución de masacres y asesinatos de opositores dentro del país. Tras ser nombrado presidente de la nación apartheid, FW pasó a presidir esas reuniones del órgano ejecutor de la represión apartheid. Esos años fueron los más mortíferos de la historia del apartheid. Los años en que más operaciones se aprobaron para ser ejecutadas por los escuadrones de la muerte. deklerk4El número de asesinatos entre 1988 y 1994 escalaron hasta las nubes. Tocando las nubes en los años entre 1990 a 1993, alrededor de tres mil asesinatos por año. Su complicidad en las operaciones encubiertas para desmembrar a fuego y sangre los movimientos de liberación dentro y fuera del país, fue testimoniada en la Comisión para la Verdad y la Reconciliación presidida por Desmond Tutu.

Poco documentos sobre las atrocidades del regimen quedan de la época anterior al mes de febrero de 1990. Lo primero que ordenó FW, tras el anuncio del fin, fue, primero la destrucción de todos los archivos custodiados por el Consejo de Seguridad Estatal y fuerzas seguridad. Segundo, el desmantelamiento y venta de la tecnología armamentística nuclear en manos del gobierno sudafricano. El gobierno supremacista blanco no podía permitir que los negros tuvieran en su poder el botón nuclear. Era clave borrar la historia para ser reescrita por los custodios del crimen contra la humanidad y mantener la infamia negacionista. Pero sí tenemos acceso a los archivos sobre la transición democrática donde se evidencian el papel de FW en obstaculizar el proceso de democratización para mantener el estatus quo de la minoría blanca. Campañas, como la conocida Tercera Fuerza, señalan con el dedo acusador la infamia de los perpetradores del sistema apartheid. En plena negociación política, FW permitió un programa para financiar y armar a un grupo de seguidores del movimiento nacionalista zulú, Inkatha, con el objetivo de atacar a las estructuras políticas del ANC dentro del país. El objetivo era provocar una guerra de negros contra negros que ofreciera al mundo exterior una imagen de barbarie y caos, si un gobierno de y para negros reinaba al sur de África. Al mismo tiempo que erosionaba la reputación del ANC dentro del país, para desmotivar electoralmente a los nuevos votantes, el 67% de la población que accedían al derecho del sufragio por primera vez desde 1948, en las elecciones democráticas que se celebrarían en 1994.

deklerk6Las maniobras de obstrucción y guerra sucia que FW orquestó, junto a su gabinete y líderes del NP, pusieron en jaque la transición negociada. El ANC, liderado por Nelson Mandela, se plantó y anunció su retirada de las negociaciones si FW y su gobierno no ponía fin a la Tercera Fuerza. Para recuperar la confianza en el proceso de negociación se estableció una Comisión de investigación presidida por el juez Goldstone. Las evidencias y testimonios recogidos por esa comisión no dejaban dudas sobre el involucramiento del gobierno dirigido por FW en la orquestación de la Tercera Fuerza. Esos mismos archivos de la transición democrática sudafricana muestran cómo, el gobierno presidido por FW y el NP, hicieron todo en su mano para proteger el privilegio de la minoría blanca. Primero abogando derechos de veto para los grupos minoritarios, después orquestando maniobras para diseñar un cambio institucional que mantuviese algún tipo poder de veto de la minoría blanca. No lo consiguieron. El diseño constitucional final es un modelo democrático de éxito que influye procesos de transición democrática.

El volumen de evidencias y testimonios recogidos por la Comisión para la Verdad y la Reconciliación contra FW requerieron su testimonio cuando el sistema democrático sudafricano echo a andar. En esos cruciales años para la restauración de la dignidad de las víctimas y su demanda de justicia, a través del simple reconocimiento de las atrocidades que el régimen apartheid infligió desde su instauración, FW no mostró un ápice de empatía o remordimiento. Su testimonio en la Comisión fue devastador para aquellos que mantenían esperanza por la reparación moral del reconocimiento de culpa. No llegó. Las imágenes de FW negando el crimen con arrogancia supremacista blanca fue su legado a la sociedad sudafricana. Esa herida, todavía abierta, está reflejada en el comunicado de la Fundación de Desmond Tutu a la muerte de FW. “Es una pena que FW de Klerk haya dejado pasar tantas oportunidades para reconciliarse con todos los sudafricanos reconociendo la extensión del daño infligido por el apartheid. El señor FW de Klerk podía haber aparecido en los libros de historia como un gran hombre de estado sudafricano, y decidió ser un pequeño hombre, sin espíritu de magnanimidad y bondad”. Fin de la nota.

deklerk3Su campaña para blanquear su imagen y sostener sus méritos para ser galardonado con el premio al Nobel de la paz tuvo que esperar a la muerte de Nelson Mandela. El líder del ANC, encarcelado durante 27 años en Roben Island, no dejó pasar una oportunidad para expresar sin paliativos su rechazo a vanagloriar la figura de FW. Tras salir de la cárcel en 1990, su primera entrevista televisada fue a la cadena norteamericana de ABC. Mandela contestó a la pregunta de periodista Ted Koppel sobre el papel de FW en facilitar la democratización del país, “el señor FW de Klerk no ha hecho nada para ser recompensado”. Pocos años después, tras ser preguntado por su galardón Nobel de la Paz junto a FW, Nelson Mandela arremetió contra FW. Justo cinco días antes de ser laureado con el Nobel de la Paz, “el señor FW de Klerk autorizó una redada policial en Transkei que acabó con la vida de 5 jóvenes negros en sus camas”. Sólo tras la muerte de Nelson Mandela, FW pudo mantener la infamia de ser el hombre orquesta que condujo Sudáfrica fuera del mundo de las tinieblas.

deklerk5Hasta sus últimas palabras postmortem, FW De Klerk y su Fundación no han dejado de sostener la infamia. La negación de la extensión de la maquinaria del horror cometido por el sistema apartheid. FW fue vocal en su fe hasta el mismo mes antes de entrar en la etapa pandémica Covid-19. El último acto de desdén hacia sus conciudadanos no blancos lo realizó cuando se conmemoraban 30 años de su discurso anunciando el fin del apartheid. En una entrevista a la televisión pública sudafricana, FW negó que el apartheid fuese un crimen contra la humanidad, alegando que nunca fue un genocidio. Una semana después atendía el debate sobre la nación en el parlamento, el último evento presencial antes de la era digital covid-19. Allí fue abucheado con gritos de indignación de unos pocos diputados exigiendo que desalojara el pleno. Un eminente jurista sudafricano, Tembeka Ngcukaitobi, especializado en resolución de conflictos y reparaciones en crímenes contra la humanidad define ese último FW “el argumento de que no se mataron suficientes negros para ser calificado como un crimen contra la humanidad, debería hacernos cuestionar la humanidad de la persona que realiza este tipo de argumento”. Muerte a la infamia, señor FW y hermandad de la supremacía blanca en Sudáfrica.


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Y Gandhi creó Phoenix en Sudáfrica

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La resaca después del festín de saqueo en la primera semana de julio, ha producido una ramificación sangrienta de apariencia racista, que no xenófoba como en otras ocasiones, que ha vuelto a ser rentabilizada por políticos en campaña electoral. La insostenible desigualdad socio-económica postcolonial del país, produce estallidos regulares de malaise racial. Esta vez su ramificación condujo hasta un lugar con nombre indie en Arizona, Phoenix. En Sudáfrica, Phoenix existe en los extra-radios de la ciudad costera bañada por el océano índico, Durban. En este lugar lejano de la India, Mahatma Gandhi decidió edificar un pueblo exclusivo para indios en 1904. En plena orgía de saqueos en el mes de julio, sus calles fueron testigos del asesinato de 36 personas, principalmente africanos negros, a manos de patrullas vecinales, principalmente, descendientes de indios. Tres meses más tarde, la eminente celebración de elecciones municipales, ha vuelto a traer a primera línea de debate el racismo que se disemina entre las relaciones étnicas, religiosas y raciales de Phoenix. El partido liberal, Democratic Alliance, líder de la oposición, ha avivado las brasas, todavía calientes, colgando carteles electorales que invitan a dividir estas dos comunidades, el africano negro y el descendiente indio, en negativos estereotipos que acaban, demasiadas veces, en baños de sangre en esta tierra que sigue luchando contra su pasado colonial segregacionista.

ghandi2Este barrio donde cohabitan 180.000 personas, principalmente, de descendencia india fue escenario del horror infligido por patrullas nocturnas de vecinos y empresas de seguridad que sembraron el terror de la violencia indiscriminada por ser negro y merodear por las calles de Phoenix. Africanos negros que, principalmente, residen en la contigua township de Inanda. Los partidos políticos que evocan el sentimentalismo tribal de pertenencia para arañar apoyo reactivo en las vísperas de elecciones, corrieron a sus calles denunciando el racismo perpetuado por la comunidad india, y la victimización del africano negro. Las heridas siguen supurando y la sospecha hacia el vecino de las townships segregadas sigue presente en el aire. Los grupos de vecinos vigilantes continuan patrullando sus calles a la caída el sol.

Inanda, significa lugar agradable en la lengua zulu. Es una de las muchas townships que se establecieron en el extra-radio de la tercera ciudad más poblada de Sudáfrica. Durban, es la capital de la provincia Kwazulu Natal. La última provincia oriental que tiene como vecino a Mozambique. La ciudad acoge el puerto más importante del océano índico y del África subsahariana. Cerca de 32 millones de toneladas de mercancías pasan por ella cada año. Ocupa el cuarto puesto en la lista de los puertos más importantes en movimiento y almacén de contenedores, tras Indonesia y Brasil. A 24 kilómetros de Durban, Inanda acomoda, principalmente, a africanos negros de la provincia que emigran a la gran urbe atraídos por oportunidades laborales. En en ella residió el primer presidente del partido en el gobierno, ANC, John Langalibalele Dude. Y en ella un joven abogado indio, Mahatma Gandhi, abrió su despacho para defender los derechos de los trabajadores indios en la Sudáfrica de finales del siglo XIX. A los pocos años de llegar a Inanda, Gandhi compró unas hectáreas para fundar un pequeño asentamiento, Phoenix, y acomodar a sus conciudadanos indios que llegaban a Durban para trabajar en los campos de azúcar y sus refinerías. En Inanda confluye la herencia histórica compartida de líderes de los movimientos de emancipación colonial de dos pueblos, el sudafricano y el indio. Una visita a Inanda requiere parar en el centro que conmemora y expone el paso de Mahatma Gandhi por ella, y pasear por sus calles para rememorar la historia del movimiento de liberación ANC.

ghandi3La primera ronda de inmigrantes forzados indios al sur de África llegaron como esclavos y condenados penalmente en los barcos de la Compañía holandesa de la indias en el siglo XVII. El imperio de la Compañía holandesa se construyó a partir del desarrollo comercial que unía oriente y occidente. Durante la primera etapa de colonización en el sur de África, el comercio de esclavos fue el circuito más importante de inmigración forzada. Las sociedades coloniales sustentaban su crecimiento económico en la mano de obra esclava. Las colonias eras un negocio lucrativo, y el comercio de mercancías y personas era la joya de la corona. El desmantelamiento de las rutas de esclavos, tras la abolición de la esclavitud en 1833 por el parlamento británico, abrió la puerta a una nueva generación de inmigrante indios que desembarcaron en Durban. Los comerciantes de esclavos fueron forzados a transformar su negocio de transporte. No tardaron mucho en lanzarse a controlar el lucrativo negocio del transporte de mano no cualificada para el mantenimiento del desarrollo de la industria de minería, plantaciones de azúcar y vías de ferrocarril en Sudáfrica.

Desde entonces la zona costera de la provincia ha contemplado la proliferación de trabajadores procedentes de la India. Indios que huían de la pobreza, del abuso de ser miembro de las castas más bajas en su país. Muchos de ellos de confesión musulmana, eran perseguidos en su tierra de origen. En los tiempos actuales, la población india sigue concentrándose en KwaZulu Natal y su capital. Durban ostenta el puesto número uno como ciudad con la mayor concentración de población india en el África sub-sahariana. Más de un millón de residentes. Y fue en esta provincia donde desembarcó un joven licenciado que buscaba un nicho laboral donde desarrollar su carrera como abogado. Mahatma Gandhi llegó a Durban en 1893. Sus primeras experiencias con la situación de sus conciudadanos indios en las plantaciones de azúcar removieron las vísceras del joven Gandhi. La explotación, condiciones infrahumanas y segregación que sufrían los emigrantes indios en los campos de trabajo para la industria azucarera y ferrocarril sudafricana, activaron el activismo reivindicativo del joven Gandhi. Fue también en esta provincia donde ayudó fundar el partido Natal India Congress para defender los derechos de los indios en Sudáfrica.

A pesar de los años que vivió en esta tierra y su repulsión por la explotación y segregación infligida a emigrantes indios, nunca su activismo se conjuró con los de aquellos que luchaban por la liberación de los colonizados por colonizadores. Durante todos los años de activismo contra la legislación segregacionista india de la colonia inglesa, Gandhi nunca incluyó al pueblo africano. Ese desdén y falta de solidaridad al negro mostrado por Mahatma Gandhi, ghandi4durante su paso por el continente africano, ha convertido su figura en un recuerdo non grato en el continente. Revisionismos históricos del pasado colonial han conllevado la destrucción de los elementos que conmemoran su figura como libertador en las guerras de independencia colonial en el continente.

De esos tiempos pasados se forma la etnografía actual de Durban. Sus céntricas calles huelen a curry, y muchos de sus paseantes exhiben túnicas de colores brillantes que nos recuerdan a los enjambres de las calles de Bombay. El nombre de Phoenix ha dejado de ser una reminiscencia indie en Arizona, para convertirse en el Phoenix con aroma oriental y tez morena, reminiscencias de un pasado colonial segregacionista que patalea el presente y futuro cercano de las calles en el país en el que Nelson Mandela y Mahatma Gandhi coincidieron pero en el que no comulgaron.


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